El niño y el caballo: la solidaridad en Orlando Araujo

Me impresionó mucho su don de entenderse
con los niños. Sabía mirarlos por dentro”
Luis Alberto Crespo

David Figueroa Figueroa

portada-companero-nov09Cuando se habla de Orlando Araujo la hermandad es más real que lo real, en un coloquio dijo: “De manera que yo me voy cargado con una buena pesca y siento que también he dado algo, intangible, pero lo he dado y lo doy, que es el amor”. Más claro no canta un gallo: En su testamento, explica: “A mis amigos les dejo mi violento recuerdo más allá sonando en la campana de mi corazón perdurable en ellos…”. Innumerables escrituras dan fe del significado amistad para este escritor que no permitía de ninguna manera que el llanto llenara las caras y menos que el dolor se hiciera mar.

Este párrafo es para darle entrada a otro libro de Orlando Araujo, El niño y el caballo (1987), volumen que cuenta con siete cuentos y algunos géneros más. Es un trabajo literario donde el autor vuelve a encontrarse con aquellos seres que suelen convertirse en hechiceros, magos que van desde que nacen hasta que se mueren, haciendo un mundo tan maravilloso que la misma fantasía se asombra del asombro. Por tal razón el Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa nos decía: “El poeta y el niño son mágicos y para ser mágico, o se es poeta o se es niño. Se puede ser las dos cosas a la vez, como el niño: es mágico y es niño. No es que el poeta se aniñe, no es que el poeta pretenda hacer con las palabras que dicen los niños la poesía para niño. El niño hace de sus palabras un instrumento extraordinario, busca en ellas formas de expresión y cuando encuentra una palabra nueva, la usa como un juguete, le da la vuelta en la imaginación y a veces no sabe lo que significa”.

Explica esto que el escritor dedicado a tal difícil oficio jamás debe olvidar que el animismo es un ingrediente que siempre se encuentra en cada niño, su pensamiento vuela y más vuela, a veces tan alto que las mismas aves no lo pueden alcanzar, los escritos deben contener travesuras, diversión, picardía, alegría, miedo, ternura, humor, humor, y la naturaleza con su fulgor y oscuridad.

Conocimiento (ilustración de Julis Daniels)

Conocimiento. ilustración de Julis Daniels

En el libro: “Encuentro con la literatura infantil en Venezuela” en su ponencia, Escribir para niños, la escritora Laura Antillano, diserta de esta manera: “Se dice que los cuentos de Orlando Araujo, desde El niño y el caballo a los relatos de Miguel Vicente patacaliente, fueron escritos pensando en sus hijas. Bellos relatos en su dimensión de humanidad, nos impactan a los adultos con la misma emoción y en igual grado. No hay concesiones, el autor escribe lo que quiere decir. La emoción de los caballos en su estampida salvaje, acelerada y violenta, la ternura de ese niño durmiendo al lado del caballo, conmueven a todo lector”.Notamos la gran precisión y deductivo de las apreciaciones de la poeta y como especialista en la materia nos entrega un caudal de luz sobre el autor en cuestión.

El niño y el caballo es un relato donde un niño (José de Jesús) y un potro (Canelapura) desde temprana edad se hacen grandes amigos hasta llegar a la adultez, la pareja logra hacerse tal para cual, algo indisoluble, el autor a través de una prosa realista logra darnos una historia que se acerca a lo promulgado por el estudioso Virgilio López Lemus: “Como forma de conciencia social, el arte reproduce de manera creadora la realidad, pero no solamente como reflejo que es ella, sino también como tipo de creatividad estética práctico – espiritual del hombre. Como reflejo creador, el arte puede representar a la realidad, lo cual conspira contra la diversidad formal y la riqueza e imaginación del contenido, pero también puede interpretarla de una manera propia, incluso con la imaginación presta a la utopía y lo fantástico”.

Puede anotarse también que el cuento es lineal, es decir, los personajes siguen un camino que llegan hasta el final, donde la descripción va por todas partes como si el autor dibujara todo lo que viera; otros ingredientes que se suman al texto es el ensañamiento, la agresión verbal y física del Coronel Vergara contra José de Jesús y su familia. El poderoso dando ejemplo de que la riqueza es un factor subyugante, que el dinero lo puede todo, que la mercancía vale más que la misma vida. Se observa que para estos señores el corazón es algo que no existe, el cariño fuera de toda lógica, el amor navegando en los rincones de lo inexistente, viajando por mares poblados de soledad, es como si el jardín fuera de arena.

Lectura en equilibrio (ilustración de Jimmy Liao)

Lectura en equilibrio. ilustración de Jimmy Liao

Earle Herrera al prologar Compañero de viaje y otros relatos, nos comenta: “Orlando Araujo se nos revela como un contador de cuentos, un memorioso que trae los recuerdos al tiempo presente y, merced a su prosa poética y precisa, los hace relatos vivos y vivaces. El escritor nos descubre que el tema rural no estaba pasado de moda porque nunca fue una moda. Lo que si estaba fuera de tiempo y lugar era el lenguaje con que el asunto era tratado y expresado”.

Indudablemente que al trasladarnos al texto El niño y el caballo, vemos que el poeta Herrera está en lo cierto, Araujo por ningún momento se torna simplista, no se vuelve aquellos escritores que siempre ignoran que el lector (joven o adulto) es un cómplice en potencia, que jamás debe olvidarse que la escritura se hace siglos porque se llena de amigos y metáforas.

Para muestra un botón: “Sentado en una piedra, a orilla de la laguna, José de Jesús miraba el sendero espejo de las aguas y las pequeñas ondas que se hacían cuando los caballitos del diablo se lanzaban en picada, las tocaban y volvían a elevarse para quedar inmóviles vibrando en el aire, preparando una nueva embestida”.

Algunos recursos literarios se asoman en las líneas transcritas, nada de boberías y menos quedarse desarmado por el asombro, más bien el escritor nos conduce a la búsqueda del mundo fascinante del lenguaje, al mundo de la palabra guiada por los caminos del presente y del futuro; esa prosa que reclama más y más cómplices, allí brilla la metáfora (“el sereno espejo de las aguas”), diminutivo (caballito), humanización (las tocaban), muestra que ampliaremos cuando hagamos un recuento total de todos los elementos retóricos encontrados en dicho libro.

Nos muestra también el uso del Símil: “ágil y veloz como un ardita”, “piafaba y resoplaba como los borbollones de la quebrada”, “moreno y fuerte como el cuero curtido de su montura”, “brioso como su caballo”, “sereno y callado como su mirada”.

La ensayista Carmen Mannarino al estudiar el cuento del barinés, explica: “La ternura, el dolor, la injusticia, todo, lo va descubriendo José de Jesús a través de su relación con el caballo. Cuando va a nacer Canelapura, la constatación del milagro de la vida y la ternura ante el nuevo potrico, se cambian a dolor de ausencia, que para él equivale a la muerte, cuando el dueño se lleva el caballo en el que el padre le estaba enseñando a ser chalán”.

Algunos recursos expresivos encontrados en el libro.

DIMINUTIVOS:

“Pedacitos de papelón”, “se iba quedando quietecito”, “El potrico se va amañando”, “los caballitos del diablo”, “guayabitas con lunares”, “escuchando la bravita”, “tempranito arepa y guarapo”, “¿y la monturita?”, “¿y la tierrita ésta?”, “¿Con que salió vainosito?”, “ya compuestico”, “Hay quebradas, quebraditas”., “Hasta los arboles escuchan por que se quedan calladitos”, “ Se sienta bien el carajito”, “desde que el caballo era potrillo”, “Chupitas de flores rojas”, “Pepitas de San Pedro en la orilla de la quebrada”.

SÍMILES:

“Los cuentos de los viejos son como el pan de los niños”, “el sillero como una ave muerta”, “como una calavera de caballo”, “ágil y veloz como un picure”, “piafaba y resoplaba como los borbollones”, “Moreno y fuerte como el cuero curtido”, “brioso como su caballo”, “sereno y callado como su mirada”, “como una flecha de reluciente cobre”.

Què estoy leyendo? (ilustración de Marija Jevtic)

Què estoy leyendo? ilustración de Marija Jevtic

METÁFORAS:

“En un mundo de patines”, “Un ferrocarril es un caballo que galopa”, “un jinete sobre las crines del mar”, “el sereno espejo de las aguas”, “cuando se va durmiendo la laguna”, “había un fuego en su cara”, “Después de juangil que es el anochecer”, “sombrero de alas desafiantes”, “bebió la resistencia de el frailejón”, “Pero el trueno de los cascos”, “Los puentes son casas de los ríos y las quebradas son ríos sin casa”, “El fuego les devuelve la mirada”, “ El sereno espejo de la tarde”, “Se van apagando los arbustos”, se van apagando las hojas de los árboles “, “ Una palmera sola en centro siempre revoloteando de azulejos”, “ el Jumí es un pájaro negro en ondulaciones de vuelo que ninguna piedra alcanza”

HUMANIZACIONES:

“al pie de un alto guamo”, “a orilla de una laguna, madre de un pequeño río”, “Hasta los árboles escuchan porque se quedan calladitos”, “Esos guamos y esos pomarrosos ponían atención”, “cuando se va durmiendo la laguna”, “Cuando ya el sol no era peligroso”, “guayabita con lunares”, “fruta espinosa de lengua ácida”, “un pájaro de rastrojo”, “el fuego le devuelve la mirada”.

HIPÉRBOLES:

“que nació hace muchos años en un campo sin edades”, “levanta la cara de caballo hasta la luna”, “galopaba hasta perderse en el horizonte entre la tierra y el sol”, “hacia más allá de lo más allá del mundo”, “pá que todo el mundo vea cuando lo meta en la cárcel”, “Desde la laguna, todo anochecería”, “pero sabe de caballos y aventuras por monte, llano y selva”, “Es el relincho de un caballo de cien años”, “buscando mundo por el camino”.

PARADOJAS:

“Muy lejos tan de cerca”, “había un fuego en su cara y era dulce”, “¿Y a usted, Sinforosa, quién se lo enseñó? La pobreza, Coronel”, “Pero… si ustedes han tenido todo aquí, y me tienen a mí, ¿Qué les ha faltado?. Lo que es de nosotros y usted se lleva”, “sino que nos venda lo que es de nosotros” José de Jesús anduvo de noche y desanduvo de día”.

Finalizó con el investigador Gianni Rodari que en su Gramática de Fantasía, nos aclara: “La fantasía no está en oposición a la realidad, es un instrumento para conocer la realidad, es un instrumento que hay que dominar. La imaginación sirve para hacer hipótesis y también el científico necesita hacer hipótesis, también el matemático lo necesita y hace demostraciones por absurdo. La fantasía sirve para explorar la realidad, por ejemplo para explorar el lenguaje, para explorar todas las posibilidades para ver qué resulta cuando se oponen las palabras entre sí”.

About these ads

Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
Esta entrada fue publicada en Ensayo, Literatura infantil y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a El niño y el caballo: la solidaridad en Orlando Araujo

  1. LUZ MARINA ALMARZA dijo:

    excelente relato de nuestro insigne escritor barinés, Orlando Araujo; que recomiendo para jóvenes que se inician en esta etapa con la lectura propia de su edad. El niño y el caballo simbolizan la fidelidad, la amistad, la gratitud, la justicia e igualdad que debe siempre privar entre los hombres. Orlando Araujo sentía un gran afecto por el caballo y sus amigos, sus camaradas, sus seres queridos.

  2. roxain dijo:

    exelente y mas para mi tarea peroooo no dice nada de lo que busco

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s