El jardín de los cometas: una poética para niños de David Figueroa Figueroa

José Gregorio González Márquez

David Figueroa Figueroa es uno de los poetas venezolanos más prolíficos en el campo de la creación poética y narrativa. Pero, esencialmente su creación ha estado dirigida a los más pequeños. Su poesía para niños es un inmenso caudal de imágenes donde los lectores pueden imbuirse para disfrutar de todas las posibilidades que el imaginario del poeta puede ofrecer.

La poesía para niños de Figueroa Figueroa está escrita con una plenitud y sencillez que puede llegar al alma de quien la lee. La ternura permea cada uno de los versos haciendo de ellos un remanso de ensoñación donde la imaginación vivifica los deseos secretos del lector. El lenguaje se deja acariciar entonces por el pensamiento de los chicos y aborda sus predios para deleitarlos con la palabra sentida, amada, enardecida pero también lúdica.

David Figueroa Figueroa recrea en sus libros de poemas diversos entornos donde los animales o las emociones protagonizan acciones propias de los humanos. La humanización se configura en una de las alternativas más contundentes para hablarles a los niños sobre estos animales. Desde allí, propone el poeta la vinculación esencial que existe entre los seres vivos. Asimismo, en un efecto de espejo, caracteriza en los animales las acciones propias de los hombres.

El juego y la palabra se unen para divertir, para equilibrar las emociones¸ para  enseñar a los lectores las infinitas posibilidades que puede dejar grabada la imaginación en la existencia del niño. Se da entonces el esbozo de sonrisas únicas cuando se lee el texto y se prefiguran los laberintos de la memoria. Las visiones de mundos aparentemente irreales pero que forman parte fundamental de la psiquis del niño y de quienes aún disfrutan del sentido único de la poesía.

En el poema Agua, se pueden encontrar parte de las características que se han señalado. Un poema sugerente, explícito y trabajado con un lenguaje sencillo, con referentes cercanos a los más pequeños. Agua pide la arboleda/ si ve soñar la cayena,/ entonces gozoso el pez/ va en busca de la sirena./ Canto es igual a rocío/ lo dice la mariposa,/ es cuando llega la abeja/ convertida en una rosa./ Agua es azul en el mar/ hermanada con las olas,/ es ver hacer una orquesta/ a las dulces caracolas./ Es ver reír a las palmeras/ porque se encuentran solas./

El jardín de los cometasse configura como un poemario donde confluyen los caminos de diversos textos. Poemas que van construyendo una red de posibilidades que atrapan al lector en un torbellino de metáforas para que  la ilusión y la imaginación se expresen en figuras capaces de dar placer y sosiego a quien los lee. Metáforas que corren en ríos de miel, que endulzan los paladares exquisitos de los infantes, que se adentran en todos los resquicios de la memoria para anunciar el valor lúdico de la escritura. En el poema Garza nos dice Figueroa Figueroa: La garza color de azúcar/ también usa la sombrilla,/ para no mojar sus alas/ que brillan de maravilla./ Del nido sale el polluelo,/ quiere ser un buen pirata/ y le pide a Poseidón/ que le compre una fragata./ La garza siempre de nácar/ tiene de amigo un cometa,/ las hienas son tan hambrientas/ que el mar lo tienen por dieta./ La tarde con el reloj/ se vuelve toda veleta./

El lenguaje usado en el libro reivindica la pasión del poeta por acercar su escritura al público infantil. Cada poema es trabajado con la dedicación del orfebre, apuntalando las palabras para que el sentido mismo del texto llegue al corazón y el alma del lector. No escatima esfuerzos por perfeccionar la  rima cuyo uso permite que la musicalidad interna y externa del poema fluya por cauces ignotos bajo el amparo de la grafía.

Las poéticas del bestiario se conjugan con la sacralidad de las emociones. Juntas ofrecen a los niños esperanza, risa, algarabía de letras, momentos de esparcimiento, conocimiento de animales y tantas posibilidades como mimetizan los poemas. El jardín de los cometas, refrenda el sentido poético que adquieren las palabras trabajadas desde la imagen, desde la visión propia de quien lee en la naturaleza, en los árboles y en la casa cada uno de los sentidos de la existencia. El poema Día ofrece la algarabía puesta en escena en un texto poético: El día llega al reloj/ para ver si está dormido, el minutero contesta: ¡Si me rindo estoy perdido!./ Al ritmo de la guitarra/ se suma el cucarachero,/ quien desconoce los libros,/ sólo será majadero./ El día se viste de gallo/ con los ojos de guardián,/ aquellos que si madrugan/ en la diana siempre dan./ Las huellas en el sendero/ son como el trigo y el pan/.

El bestiario es el hilo que apuntala la mayoría de los poemas de este libro. Los referentes que aparecen en casi todos los textos son justamente los animales. No solo están retratados en una caracterización real sino también en una estructura poética que permite realizar una lectura más allá de los confines mundanos donde habitan y se desenvuelven las bestias. Los animales atraen la atención de los niños. Casi todos pueden ofrecerle amistad pues no los ven como fieras capaces de hacerle daño. En los primeros años los infantes viven una experiencia poética de acercamiento a los animales. Estos son los referentes esenciales para su formación pues los autores, narradores y poetas los usan para fabular y a través de ellos señalar los valores constructivos que maneja la sociedad.

En el poema Flor se puede observar el manejo de elementos axiológicos. Sin embargo, el texto no tiene como fin primordial ofrecer o enseñar valores.  Estos aparecen diluidos en los versos y por lo tanto, el niño los reconoce y se identifica inconscientemente con ellos. Son valores que forman parte de su vida y que asocia a ella cuando lee textos como este: La flor es pura sonrisa/ lo comenta la sabana,/ también lo dice el badajo/ cuando suena la campana./ La vanidad nunca es buena/ eso lo saben los piojos,/ es tener una basura/ navegando en los dos ojos./ La flor es lluvia de estrellas/ en los cielos de jazmín,/ es la mariposa toda/ viajando sin tener fin./ La semilla es el canario/ que germina en el jardín./

El imaginario poético de David Figueroa Figueroa no está exento de exageraciones, símiles ni tantas figuras que pueden usarse en la escritura de poesía. Estas van aflorando en cada texto para conformar una trama abierta que  permite la lectura y el acercamiento a los diversos juegos de la imaginación. En el poema Iguana el poeta canta: Quiso navegar la iguana/ por las nube y por el cielo,/ aquella amiga ignoraba/ que nació para el vuelo./ El topo se puso anteojos/ para ver la comadreja,/ fue cuando pudo observar/ que su amiga no era vieja./ Quiso recorrer la iguana/ a la luna y las estrellas/ y tropezó sin querer/ con las sombras de sus huellas./ Las cebras pueden decir: nosotras nacimos bellas/.

El poema elaborado para la lectura de los niños no puede ser abstracto, sombrío, incoherente o cerrado. En realidad tiene que denotar aspectos gratificantes para que sus lectores disfruten de la palabra escrita. Un elemento inspirador es la ternura pues demuestra la cercanía filial que debe existir entre el acto escritural y la lectura. En el poema Jardín – por cierto dedicado a Morita Carrillo  una de las figuras más relevantes de la poesía infantil venezolana – David Figueroa Figueroa afianza su compromiso poético con la ternura, con los pequeños, con la belleza de la vida. En el jardín de los sueños/ los niños son mariposas,/ son las voces del camino/ 1ue se vuelven miel y rosas./ El azulejo cantor/ nos regala una tonada,/ mientras el viento repite/ los saltos de la cascada./ El jardín de siempreviva/ es un cielo de ilusión,/ y el caballo de madera/ recita con Salomón./ El grillo con la cigarra/b disfruta del saxofón./

Definitivamente la poesía de David Figueroa Figueroa es digna de llevarse a todos los espacios para que los niños puedan disfrutar de ella. El acercamiento al lenguaje poético puede hacerse leyendo los libros del poeta. Cada uno de ellos está concebido para crear un entorno de belleza y certidumbre; para atrapar al lector y sumergirlo en los predios de la imaginación.

Figueroa Figueroa , David. (2022). El Jardín de los cometas. Rotulo Ediciones.

Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
Esta entrada fue publicada en Ensayo, Libro, Literatura infantil, Poesía para niños y niñas y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El jardín de los cometas: una poética para niños de David Figueroa Figueroa

  1. Beatriz Melo Vasquez dijo:

    Hermosa entrega la de hoy. poesia para todos los que tenemos alma de niños. en la literatura, la humanizacion es uno de mis recursos favoritos. gracias por compartir el exquisito trabajo de Figueroa Figueroa

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s