Graciela Pérez Aguilar y su palabra cercana

Laura Antillano

Graciela Pérez Aguilar fue mi amiga digital por obra y gracia de una excelente revista argentina, que tenía ese formato, y que realmente marcó historia entre los medios dedicados a la literatura infantil y juvenil en las últimas décadas, estamos hablando de: Imaginaria.

Esta publicación nos proporcionaba información internacionalmente, para estar día a día al corriente, y abría unos foros para el diálogo “chateado”, que resultaban muy interesantes. En uno de ellos conocí a Graciela y después de varios meses de intercambio me correspondió viajar a la Feria Internacional del Libro en la Argentina como invitada, y allí fijamos nuestra cita para conocernos personalmente.

Cuando vino la primera vez a nuestro evento (el 2do Encuentro con la literatura para niños en el 2007) su participación fundamental fue para exponer lo que la Revista Imaginaria constituía.

Graciela era más bien tímida, aunque decía lo que pensaba sin mucho titubeo, era franca, suave, pensante, y siempre discreta.

Su obra de autora de literatura de ficción la combinaba a la perfección con la de editora e investigadora. Era graduada universitaria en área de docencia literaria y le tocaron responsabilidades en la actividad docente como en la de editorial.

En la segunda oportunidad en que participó en nuestro evento como ponente fue en el 5to Encuentro, en el 2010, y presentó un interesante ensayo acerca de las adaptaciones de relatos de los pueblos originarios para la cultura escolar. En el cual planteaba cosas como estas: Este trabajo produjo varios efectos colaterales. Por una parte, confinó los relatos tradicionales a un ámbito infantil que no era el original. Los antiguos pueblos los empleaban para transmitir enseñanzas ancestrales, señales de identidad de sus culturas y, a menudo, historias trágicas o crueles que estaban destinadas también a los adultos. Cuando los escritores y escritoras, que en su inmensa mayoría no eran pobladores originarios sino personas de clase media urbana encontraron que no podían adaptar las historias de incestos, parricidios, fratricidios, filicidios, traiciones o violaciones que hallaban muy a menudo en sus búsquedas, decidieron simplemente omitirlas. Ese legado cultural se infantilizó porque la escuela no admitía semejantes desmesuras y los lectores adultos no estaban interesados en ellas.

Por otro lado, el afán de corrección política de escritores y escritoras fue lijando las aristas más problemáticas de estos relatos: crueldades, injusticias, sexo y otras intoxicaciones. También, la procedencia social de esos autores los desconectaba del verdadero sentido de muchas tradiciones. Como personas urbanas, no estaban en condiciones de percibir la verdadera importancia de ciertos detalles y ritos relacionados con la naturaleza y con la convivencia en el seno de los pueblos. El real significado de los mitos, por ejemplo, se diluyó en las cuestiones más anecdóticas y perdió los aspectos éticos y morales que regían las costumbres”.(Mitos y leyendas en la escuela, 2010).”

Su exposición resultó muy interesante y bastante polémica.

Graciela se dedicó en sus últimos años y con mucha pasión justamente a la recopilación de mitos y leyendas del mundo, conocemos varias de ellas que reflejan su búsqueda emocionada en estas historias (América mágica, cuentos, leyendas y misterios, ediciones Homo Sapiens, colección La flor de la canela (2010), Los dragones y otros cuentos, ediciones Primera Sudamericana, Colección Pan flauta (2007), El tigre y el espejo, cuentos y leyendas del mundo, ediciones Abran cancha, colección Caballo rayo (2005), todas publicados en Buenos Aires, Argentina).

Entre su obra de ficción se destaca una novela: “El constructor de sueños”, novela, en la serie Juvenil de Editorial Alfaguara. Buenos Aires. Con el tema de los viajes interplanetarios.

Sentimos especial simpatía por su novela para niños también titulada: La lagartija Amarilis, la protagonista es un bello personaje, lleno de viveza, espíritu de investigación y humor.

Sus cuentos de piratería son especialmente graciosos y hay uno de ellos del cual hicimos el guión en La letra voladora, empeñados en convertirlo en un corto de animación: Los tres piratas.

Y en ese libro Graciela cuenta del atractivo que tenían para ellos los piratas: “(…) yo vivía en Castelar y como era hija única me aburría muchísimo. Mi papá era marino y pasaba mucho tiempo fuera de casa, y yo me imaginaba que él debería tener una vida muy interesante yendo de puerto en puerto y viviendo muchas aventuras. Una vez de vuelta de un viaje, mi papá me trajo de regalo un libro de tapas amarillas llamado: “Los tigres de la Malasia”. Cuando empecé a leerlo no pude parar. Me enamoré para siempre del pirata Sandokan y viví junto con él millones de aventuras”.(Piraterias, p.31).

Son muchas las cosas maravillosas de Graciela, que ahora añoramos. La noticia de su fallecimiento nos llegó por un aviso en redes sociales de la Editorial Loqueleo de Santillana, Argentina, en febrero 2017. Pero la amiga permanecerá entre nosotros a través de sus libros y el recuerdo de su grata presencia.

Referencias citadas:

Pérez Aguilar, G. (2007). La lagartija Amarilis. Buenos Aires: Grupo editorial Norma.

———————-(2007)Los malabaristas de la nieve. Editorial Siete vacas, Buenos Aires.

———————–(2007)Los dragones y otros cuentos, ediciones Primera Sudamericana, Colección Pan flauta.

——————(2005), El tigre y el espejo, cuentos y leyendas del mundo, ediciones Abran cancha, colección Caballo rayo, Buenos Aires.

——————(2010) América mágica, cuentos, leyendas y misterios, ediciones Homo Sapiens, colección La flor de la canela.

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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3 respuestas a Graciela Pérez Aguilar y su palabra cercana

  1. Gloria Ogonaga dijo:

    cOn el cariño de siempre, gracias por compartir.

    Gloria Ogonaga

    glorysanty@yahoo.com

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  2. Muy interesante Graciela Pérez.

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  3. Diana Merlo Perrine dijo:

    Hoy 11 de julio de 2018 acabo de enterarme de Tan triste noticia, a través de Cecilia Bajour. Conocí a Graciela en nuestra adolescencia. Siempre me llamó la atención su amor por la lectura y sus charlas. Nos encontrábamos en las asiduas cenas que nuestros padres organizaban ya que ambos eran marinos de la Marina Mercante. Ambos capitanes. Sí, efectivamente con una vida colmada de anécdotas de los mares navegados. Me contacté con ella nuevamente a través de FB! Fue una inmensa Alegría. Y hoy una gran Tristeza. A la vez feliz de saber de su legado. Tengo algunos de sus cuentos aquí conmigo. Gracias Graciela por tu trabajo y respeto por la cultura!

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