Encuentros de niños lectores

Jesús Pérez Soto

Mi rincón de lectura. Ilustración de Jesse Reisch

“Apréndasela para que la diga cuando estén jugando”: Quién te va a querer a ti/ tan sucio y tan remendao/ camisa de cuero cru/ y botones de maíz tostao”. Y yo la repetía y sin mucho esfuerzo me la aprendía y cuando llegaba la hora del juego se las decía una y otra vez hasta fastidiarlos. Así fueron mis primeros contactos con un texto literario, de mano de mi madre, quien jugando me decía las coplas, pero que sin saberlo me estaba enseñando algo más profundo: a sentir la musicalidad que acompaña a ese tipo de textos, el placer por el ritmo, lo práctico que era la utilidad de la memoria (en esos casos); yo repetía la copla una y otra vez y lo hacía motivado porque me los aprendía con facilidad y porque era ella la que jugaba conmigo.

“Apréndase esta otra que está bonita para cuando vaya a la escuela: Allá arriba en aquel cerro/ hay una mata de ají/ cuando pasa la maestra/ le pica por la nariz”. Y yo imagina la picazón en la nariz de mi maestra a la que no conocía porque aún no me habían inscrito en la escuela, pero de la que me hacía la idea de que era valiente porque aguantar la picazón en la nariz, sí que es de valientes. Así me enseñaba mamá a usar algo que pocos no usan, la imaginación. Recuerdo, por ejemplo, la vez que me dijo: “Allá arriba en el aquel cerro/ hay un árbol colorado/ donde amarro mi caballo/ cuando estoy enamorado”.  Y yo imaginaba el árbol, con sus hojas y ramas rosaditas y cuando iba al monte con mi padre, parecía un ventilador nuevecito porque girabala nunca a todas partes, buscando aquel bendito árbol.

Jugando llegaron a mí los primero contactos con las letras y es que antes de mi madre, Platón, en su libro La República, dijo que en lugar de la fuerza, al niño había que instruirlo jugando porque así se sabría para que estaba dotado cada uno de ellos.Y bajo el mismo enfoque de la lúdica,a través del Taller-Estudio Latinoamericano de Letras (TELL), produjimos el texto, La literatura es un juego divertido, edición de El perro y la rana, (2011),  donde se resume un método para detonar en lo niños la imaginación e invención de historias.

La idea fue facilitar formas de jugar con la palabra al niño y por eso surgió el libro, pero subimos otro peldaño y se nos ocurrió realizar un Encuentro de Niños Lectores. El proyecto agarró forma cuando empezamos a buscar el género que utilizaríamos para hacer que los niños sintieran lo que estaban leyendo porque como dijo Simón Rodríguez: “…lo que no se hace sentir no se entiende y lo que no se entiende no interesa”y había que enseñar a los niños a no repetir como loros, no queríamos que se pararan frente a un público y repitieran un texto de manera fría, si no que le dieran vida al texto a través de las inflexiones y las tonalidades de la voz, de los gestos y mímicas corporales.

Decidimos por la poesía. La muestra fueron cuarenta niños de quinto grado de la Unidad Educativa Nacional José María Vargas, de Guanare, Portuguesa, Venezuela, a quienes se les enseñó a escuchar poesía, a identificar las junturas silábicas (sinalefas) que dan ritmo al texto, a detectar las pausas internas del poema, a sentir la musicalidad; se les explicó la estructura del poema para que lo vieran como una unidad y se profundizó en su forma de leer para que sintieran lo que expresaba el texto. Cayeron en sus manos diversos autores: Rubén Darío, Aquiles Nazoa, María Elena Walsh, David Figueroa Figueroa, Manuel Felipe Rugeles, Nicolás Guillén, Tomás Jurado Zabalay tantos que han escrito buena poesía para niño.

La experiencia fue placentera tanto para los niños como para los representantes, quienes se deleitaron escuchando y sintiendo las voces lectoras de sus hijos y aquí hago una pausa para resaltar que como maestros debemos preocuparnos porque los chicos lean en voz alta, es una experiencia crucial para entender ese mundo insólito que tiene que ver con que hay letras, como patas de araña, en una hoja y que originan lengua.

Por otra parte, la diferencia entre los chicos que han tenido libros y lectores a su alrededor y los que no los han gozado de ese beneficio, es que no tienen la menor idea del misterio que hay ahí adentro, en los libros, y cuando empiezan a acostumbrarse a la voz lectora de su maestro o de cualquier adulto significativo, también empiezan a entender qué significa saber leer y escribir, porque más que alguien que empieza a enseñar, los niños necesitan a alguien que les muestre cómo se lee y cómo se escribe.

Al evento también asistieron escritores de la región, que al final de la jornada apoyaron el trabajo de los niños con sus comentarios. Varias ediciones se hicieron del encuentro, con grupos diferentes, con niños que luego de saber leer poesía se les hacía más fácil leer prosa porque ya sabían entonar, detectar las pausas internas, jugar con el ritmo del texto y especialmente darle vida a lo que estaban leyendo.

Para el docente comprometido es indispensable dejar a un lado la visión instrumentalista de la educación en cuanto a la lectura, la que señala que primero hay que aprender la mecánica del proceso: el abecedario, las sílabas, después deben aprender a leer corrido, luego deberán entender lo que están leyendo y de último, quizá, venga esa cosa desde algún milagro llamada placer por la lectura, cuando en realidad, el placer entre los chicos que tienen lectores a su alrededor es lo primero que debe procurarse, no lo último.

Enseñar a leer y a escribir bajo los bombardeos del mismo sistema educativo es difícil, el maestro ha pasado a ser un burócrata más: llena planillas, envía informes, pasa su jornada pendiente de que no le falte un requisito administrativo, pero cuando se está convencido de que se puede hacer algo, se termina descubriendo la manera de hacerlo; no hay que dejar que el malestar general apabulle y la experiencia de estos encuentros de niños lectores sirven para demostrar que sí es posible hacer algo, que aprender es posible, que el juego en la mejor manera de provocar el aprendizaje.

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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Una respuesta a Encuentros de niños lectores

  1. Maria Cordero dijo:

    Una manera positiva de incentivar a la lectura, ojalá este iniciativa se replique más.

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