Beatriz Mendoza Sargazazu: La palabra es un niño en eterno juego

David Figueroa Figueroa

“La poesía no es finalmente otra cosa
que una provocación para la imaginación”
George Jean

beatriz-2Esta poeta y educadora nació en Valencia en l936 y nos dejó en el año 2016, en realidad sigue y seguirá existiendo mientras haya  lectores y escritores.  Algunas de sus obras: Cielo elemental, 1948; Viaje en un barco de papel, 1956; Al sexto día, 1957; Tarea de vacaciones, 1977; La infancia en la poesía venezolana, 1983. Esta sombra creciente, 1992; Pequeña elegía de febrero, 1994. En los años 1965 y 1966, fue galardonada por su poemario Concierto sin música.

Siempre he dicho que cada texto es un pedazo de la persona que lo escribe, del ser que  pasa noches y días buscando colocar la palabra con un sentido donde la realidad y la imaginación parecen contempladas  por un niño o quizás  por un mago. Indudablemente esto sucede porque muchas veces la metáfora u otras figuras literarias llenan las páginas, sin olvidar que no siempre basta la aptitud, pues la constancia es el riego que permite que el jardín se llene de flores y los árboles de frutos. De esta creadora  leí con mucho detenimiento su antología La infancia en la poesía venezolana, puesto que investigaba con mi esposa lo referente a la creación para los traviesos de la casa, tan cierto que aparece en el libro de nuestra autoría: Creatividad y poesía en acción.

Con mucha certeza la poeta Beatriz Mendoza Sargazazu explica: “Es imposible hablar de poesía infantil sin referirse a los riesgos de los que corren los que la cultivan. Su aparente facilidad permite el acceso de la cursilería y la banalidad, dos de  sus más fuertes enemigos. Y nunca debe olvidarse  que el niño es el centro de su propio mundo y que desde allí, su inocencia le da profundidad para mantener frente al adulto una actitud crítica que le hace rechazar todo aquello que pretenda ridiculizarlo”

Notamos que la poeta sabía con plenitud el camino que andaba al realizar el florilegio sobre la poesía infantil en Venezuela. La experiencia nos indica que muchos poemarios están plenos de las palabras empequeñecedoras, me refiero al diminutivo, pobreza que al permitir rimar casi todas las palabras, son usadas en los poemas  sin ton ni son. Quizás no han leído el impecable ensayo de nuestra coterránea Morita Carrillo: La poesía, los niños y los disminutivos. También  observamos el verbo claro y preciso en su introducción y clasificación de los textos poéticos, ella con sumo acierto escribe: “Por eso es tan difícil hacer poesía para niños”. La estudiosa  sobre esta materia, Carmen Mannarino, en un escrito comenta: “Y como todo en Beatriz es poesía, cuando debutó, sin proponérselo, en el ensayo, con el introductorio a La infancia en la poesía venezolana, en vez de un mero antecedente explicativo de la selección antológica, se detiene en lo indefinible de la poesía, y en especial de la escrita para niños y jóvenes, como venía al caso. Y, con madurado criterio, amplio y certero, moderno y permanente, sobre el mundo de la infancia y la adolescencia, es una prosa que delata a la poeta que nunca ha dejado de ser”.

La exposición  es sincera y juiciosa, la escritora denota y connota las palabras que Beatriz Mendoza tiene en su introito, prosa que pueden los educadores y demás lectores tomar para entender a cabalidad lo que en una forma u otra persiguió  la poeta en su antología, significa esto  que el trabajo realizado fue, está y seguirá  estando como ejemplo. Es el producto y beneficio  que dejan las investigaciones cuando se le pone todos los sentidos en su realización. Para esta escritora y profesional de la educación la poesía no debe apuntarse con rigidez de esquemas tradicionales, para ella este tipo de creación tiene que llegar a los niños como una forma lúdica donde la imaginación juega un rol vital, esencial, sin olvidar que no todos los momentos y los ambientes son propicios para relacionar a los niños con estos mundos fantásticos e imaginarios. El docente debe ser capaz de descubrir el tiempo adecuado para que el poema sea un verdadero espejo a la creatividad, porque ya sabemos que el poema es la irrealidad vivida a través  de lo fabuloso, conjuntamente con las maravillas que muchas veces están presentes en el contexto, en el ambiente.

Explica la  poeta que los lectores conseguirán en el libro diferentes temas tratados en los textos, también comenta que: “La infancia adopta la figura de relatos breves, de pequeñas referencias, de toques, de situaciones contadas de tal modo que dan como  resultado el logro de una atmósfera peculiar donde el lirismo se mezcla a veces con el humor. En  este texto de infancia de los escritores jóvenes, la poesía y la prosa, la  poesía  y la  narrativa han eliminado fronteras y presentan una imagen global armoniosa y rítmica”

Por ser innegable la importancia en la Literatura infantil – juvenil de esta escritora como antologista y poeta, generalmente cuando se habla de este tema siempre aparece su nombre, por ejemplo: Almanaque Literario Venezolano,1968 – 1969, allí Diana Navas entre otras cosas escribe: “Este hermosísimo libro: Viaje en un barco de papel de la fina educadora y poeta Beatriz Sagarzazu, debía estar seleccionado e incluido entre las literaturas  para los niños de nuestras escuelas primarias y secundarias”. La especialista en esta materia, la profesora Laura Antillano en las palabras de inicio del Primer Encuentro con la Literatura Infantil en Venezuela (2006), allí cita su nombre al lado de Aquiles Nazoa, Manuel Felipe Rugeles, Efraín Subero, Velia Bosch, Morita Carrillo entre otros. En los ensayos, ¿De qué se ocupa la literatura infantil en Venezuela?, de Rosario Anzola. Poesía venezolana para niños, breve paseo temático, de María Elena Maggi y Literatura Infantil en Venezuela de María Beatriz Medina, aparecido en la revista En Junio Como En Enero, Cuba 2012, la toma en cuenta. Son muchos los artículos donde tiene presencia su prestigio intelectual.

Ahora trataré introducirme en varios de sus poemarios en una forma concisa, no olvidando por supuesto que la poesía es un cuerpo que al mirarse en un espejo, bien puede reflejar innumerables rostros, cada lector toma parte de ella y como un pintor o cirujano  le aplica su pincel o bisturí a personas y cosas, esto porque los versos son árboles llenos de hojas, flores y frutos  que galopan dentro y fuera del universo con una capacidad de dormir o encandilar todos los sentidos. Una vez leí que la poesía no es solamente transmisión  o memorización de versos, es por sobre todo, una actitud frente a la vida, una forma de sensibilidad. Tantas cosas que bien se pueden proclamar sobre tan difícil arte y digo  arduo porque hasta los genios le dedican algo de su tiempo cuando viene la musa. Poesía y lectura andan y deben andar juntas, quizás por eso el poeta chileno Vicente Huidobro nos dice:”Que el verso sea como una llave. Que abra mil puertas”.

Del poemario Al sexto día, tomaré algunos versos del texto, y un día vendrá: “Y un día / vendrá / en que tu voz / diga mi nombre / y yo no te responda…/ Al principio/ habrá un no /acostumbrarse, / un aro fuerte / Rodeando el corazón, / la punzada súbita /que traspasa / el costado / y duele tan hondo / como la piedra / caída / en un pozo oscuro / y sin límites”.

Lo primero que vemos en estos  versos es que son sumamente breves, donde la creadora ha tratado de darle una integridad ,es decir lo conciso entretejido como una cadena que busca enseñarnos lo que produce el amor a través  de la esperanza y el vivir, tomando en cuenta también que la poesía no es tan sólo la palabra puesta en una página, allí debe por sobre todas las cosas existir las figuras literarias, y se notan a cabalidad en el fragmento estudiado, “Y duele tan hondo como la piedra caída”, “En un pozo oscuro y sin límites”, ”Un aro fuerte rodeando el corazón”, símiles, hipérboles, humanizaciones y todas las imágenes posibles, pintado un cuadro de vivencias que generalmente es una fusión de la realidad con el sentimiento que en una forma u otra hemos sentido al andar por los caminos del tiempo. En el volumen, Poesía para chicos, teoría, textos y propuestas de Elisa Boland, explica: “En el lenguaje de la poesía, el sonido de las palabras adquiere tanta importancia como su significado, por eso algunos especialistas dicen que en la poesía se conjugan la música y el sentido”. Y toma por modelo a Kenneth Koch cuando escribe: “Los poetas piensan cómo quieren que suene algo tanto como piensan lo que quieren decir, y en realidad con frecuencia es imposible distinguir una cosa de otra”. Son muchas razones que dan para anotar aquellos textos que llegan y se quedan en la memoria, o siendo más sincero, un verso, dos versos o tres versos son suficientes para conformarnos, u  oírlos repetir en un lector, ya sea niño o adulto.

En Concierto sin música, encontramos una serie de textos, como  su nombre lo indica la melodía está presente, pero no porque los poemas estén rimados o medidos, sino porque la autora siente una gran pasión por el ritmo, por los clásicos ,conseguimos a Mozart, del texto, Debussy, tomo: “La brisa pasa/ por/el agua de un solitario rio/eriza la piel tersa/y parece que la vida/latiera más a prisa/en su cuenca oscura/en su vientre de tiniebla/para sumergirse luego/en el silencio”.”Una estrella de mar/emerge/se mira en el cielo/y después/se hunde entre las sombras. / La luna ilumina de pronto/un pez,/una hoja desprendida,/una enredadera, una loza /gastada por años de intemperie,/los cabellos transparentes/de una niña de lino,/la torre de coral de una catedral de agua,/unas manos enlazadas,/la sortija/que de golpe brilla más/que su propia luz fría”

Es relevante señalar aquí, lo que nos dice Carmen Mannarino; “Reunión de sensaciones   personales suscitadas por obras de los grandes músicos de preferencia de la autora, en sensible transmutación de los sonidos en palabras”.

Vemos que los versos  son cortos y es necesario encadenarlos para encontrar un significado que pueda describirse, es decir  la pintura no muestra un cuadro en toda su totalidad, esto si estuviéramos hablando de Picasso o de Carmelo Fernández, pero en poesía, cada línea a veces da su propia característica y es lo que la poeta quizás quiera darnos entender, los poemas aunque son extensos al formar la leontina, cualquier parte se transforma en estrofa.  Son los vericuetos  donde se fundamentan muchas veces la literatura, son los cristales que las fuentes  reflejan al germinar las flores en aquellos jardines de las imágenes de las palabras pequeñas pero gigantes en significados, lo convencional fuera de las reglas estipuladas por las miradas sin ojos y los ojos sin miradas, es cuando los signos amplían sus posibilidades y el lector pertinaz descubre la unificación de los sentimientos con los objetos o viceversa, aquí suscribimos lo que proclama el poeta francés Paul Valéry, ”Un lenguaje dentro de otro lenguaje”. Con respecto a la retórica y la sinestesia, bien conseguimos estampadas figuras que llenan los sentidos como las flores en mayo y los peces en los ríos cristalinos.”Parece que la vida latiera más a prisa”, Símil, “El agua de un solitario río eriza la piel tersa”, Humanización, ”En su vientre de tinieblas” metáfora, ”Una estrella de mar emerge se mira en el cielo”, humanización, ”Los cabellos transparentes de una niña de lino”, metáfora, “La torre de  coral de una catedral de agua”, metáfora, ”La sortija que de golpe brilla más que su propia luz fría”, paradoja.

La poesía  es el silencio cuando habla, es el cielo colmado de estrellas que quieren dar aquellas luces que niegan los oscuros tránsitos  de la mezquindad, es la suma de las voces que no siempre las vemos porque el mediodía de la oscuridad, ( valga la paradoja), estorba la querencia del pensamiento directo y algo discreto.

He disfrutado un océano de placer al leer los poemarios  Tarea de vacaciones y Casi abecedario, libros donde los traviesos y los adultos encuentran mares de cosas, y se mezclan nuestros primeros años con vivencias posteriores, la poeta cabalgando el misterio siempre  complejo de la palabra y la existencia del hombre tanto en lo terrenal como lo espiritual. Tarea de vacaciones es un poemario  que contiene una serie de textos enmarcados, diría yo en los predios de aquel ser que busca  el crecimiento tanto  en su fuero interno como externo, es aquel que tiene dentro y fuera el deseo de cultivar los sentidos todavía en desarrollo,  es una libertad condicionada por la falta de instantes que solamente se encuentran cuando la persona maneja el entorno y nada en él, como pez en el agua. Los poemas en su mayoría son cortos, dedicados casi siempre a los animales, es una especie de bestiario, allí conseguimos, grillos, ranas, pájaros, alcatraces, caballitos marinos, garzas, palomas, venada, cigarras, luciérnagas, papagayo y otros .Igualmente la naturaleza  con su esplendor de rosas, árboles, lluvia, mares y otros. Generalmente estos personajes son utilizados por los poetas porque permiten la humanización, la personificación como llave para que los niños tomen por las manos a sus semejantes, es decir el creador fabrica un espejo donde los traviesos se miran y multiplican las imágenes a su semejanza, los pájaros hablan, ríen, trabajan, componen versos y hasta suman muchas veces las estrellas. También las flores se enamoran, lloran, gritan y por si fuera poco llegan al matrimonio. Es el don del poeta que vuelve a transformarse en ese andar sin preocupaciones, más sueña, y más sueña con el despertar de la palabra mágica. Muchos son los versos que demuestran esa pasión de la poeta de volverse niña, de andar las huellas de sus huellas, veamos algunos ejemplos: Cerca, “Los grillos cercan/ la noche/ !Qué frío!. Ahora leeremos Los grillos: “Resbala un grillo su tiza/ allá por la madrugada/ y en el pozo de la noche/crece la voz de las ranas./ Los grillos lanzan cuchillos/desde una casa a otra casa/ hasta que huyen los luceros/ perseguidos por el alba”. También El reloj: “Al amanecer,/los pájaros./ Dan las doce/las cigarras./ Y por la noche/ luciérnagas/ prenden viajeras/ sus lámparas”.          

Todo un cosmos de figuras literarias forman los poemas, las imágenes toman el cielo por asalto, está demás decir cuánto gozan los pequeños al leer los textos, bien pueden los docentes trabajar, en verdad no es laborar, sino disfrutar con estas maravillas que permitirían que las horas en clase fueran un tiempo de nunca acabar. La imaginación  en potros de madera o de nubes ganándole a Pegaso por varias cabezas. En el poema Las hormigas, nos volvemos verdaderos traviesos, niños que nadie podrá negar que fuimos, escuchemos: “Mueven un hilo negro/ las hormiga no hemos tropezado con este animal/ mientras hacia su casa/caminan./ Si una va y otra viene/ se miran/ y se besan en una/ y otra mejilla./ De todos los animales/ a mí me gusta la hormiga./ Tan amable/ y educada/ tan chiquita”. Con una sencillez prodigiosa la creadora nos eleva y nos trae al reino del goce estético, el lenguaje dando sus verdaderos pasos de mago al poseerlo el poeta. Es que la poesía es invierno y verano, sabiamente nos los explica el escritor de historias para niños Gianni Rodari en su especial libro, Gramática de la fantasía:”Una piedra arrojada a un estanque provoca ondas concéntricas que se expanden sobre su superficie, afectando su movimiento, a distancias variadas, con diversos efectos, a la ninfa y a la caña, al barquito de papel y a la canoa del pescador. Objetos que estaban cada uno por su lado, en su paz o en su sueño, son como llamados a la vida, obligados a reaccionar, a entrar en relación entre sí.” Es tan así que cuando un lector toma un poema o una estrofa vive lo que está en ellos y a veces se transforma en otro, caso que también sucede en el niño, con la diferencia que él se va por los senderos más cercanos que es su imaginación y lo fantástico de su mundo. Cuántas veces no hemos tropezado con una hormiga y ella sigue siendo igual, la diferencia la consigue el creador porque su don la multiplica en millares de cosas y la transforma en juego o también en realidades-irreales

Casi abecedario es un poemario que el amor deja de ser maternal o paternal para convertirse en aquellos pasos que damos como galante, que damos cuando llega a nuestros ojos  la belleza, no de la palabra sino de la mujer, si es hombre, o del hombre si es mujer, esta es mi connotación como lector, indudablemente todos somos libres de darle su explicación tanto poética como vivencial. No es casi un abecedario, es  un alfabeto completo, no porque contenga todas las letras, sino porque  desde la A hasta Z  se inicia un viaje que después haber andado y recorrido algunos senderos, vuelve la persona a lugar de origen. Lo idílico sale a la luz para conformar un mundo de sorpresas, porque al caminante le faltan muchas rutas que recorrer, es lo interior al ver las estrellas más encendidas que nunca. El libro empieza:”Abro a la luz/ de la mañana/ un golpe me apresura el corazón/ y me parece ver por primera / vez/ el mundo/ Todo porque hoy te conocí/” Lo que notamos rápidamente es la sencillez de los versos y el sentido de la vista con gran presencia, es el nacer, pero  para el romance, para el idilio, son varios los poemas donde ver, mirar y los ojos están presentes, me atrevería a afirmar que las imágenes visuales le ganan por mucho terreno a las otras figuras. Tal vez porque por la visión entran muchas de las cosas que aprendemos. En el texto:”Llueve/ y  estoy triste y no /entiendo/ por qué te desdibujas en el agua/ pasas/ y te vas y yo me quedo/ con un leve pesar/ pasando/ por mis lágrimas”. Observamos que la lluvia se entremezcla con la tristeza para dar llegada a un mar de lloro, vuelven las imágenes visuales a tomar ubicaciones  resaltantes. Nadie negaría que son versos amorosos  plenos de inocencia, más que un amor carnal es la esperanza del mañana cabalgando en los brazos  de Romeo  y también Julieta. Seguimos leyendo: “Si me miras/si me roza tu mano/mil soldaditos de plomo/se ponen a marchar de prisa/de mi piel hacia el fondo”. Vemos  que sigue el candor rondando los textos, la evocación someramente caminando los versos, es importante anotar aquí que sólo conseguí un diminutivo, Soldaditos, significando esto  que la creadora está fuera de aquellos que lo agarran y lo colocan por todo el universo de sus “invenciones”, si bien esas líneas  pueden llamarse poesía.

Concluyo con un párrafo del poeta José Gregorio González Márquez: Una palabra, con razón o sin razón, expresión o reflexión, angustia o dolor, visión o desazón, vida o muerte van más allá de un concepto. Imagen detenida en la resaca de un rio de pasiones, la palabra posee existencia propia. Su interior semeja un mundo que se mueve en la cosmogonía, en los predios de la imaginación y la fantasía

BIBLIOGRAFÍA

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Robledo, B. (2006). Antología de la poesía colombiana para niños. Colombia: Alfaguara.

Rodari, G. (1979). Gramática de la fantasía. Barcelona: Ferrán.

Subero, E. (1967). Poesía infantil venezolana. Caracas: Editorial Banco del Libro.

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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