La alienación o enajenación en el cuento: “El oso que no lo era” de Frank Tashlin

  Giondelys   Montilla  

el-oso-que-no-lo-era“El oso que no lo era” es un cuento escrito e ilustrado por Frank Tashlin y editado en 1946. Es la historia de un oso que al llegar el invierno busca una cueva en el bosque para invernar. Poco tiempo después, en ese mismo sitio, sobre la cueva, unos hombres construyen una inmensa fábrica. Al llegar la primavera, el oso despierta y no sabe dónde se encuentra porque todo ha cambiado; al descubrirlo, es obligado a trabajar como obrero. A pesar que él insiste en ser un oso, los directivos de la empresa le dicen que no lo es, y que debe trabajar como los demás. Ante la obstinación del oso, el presidente de la fábrica lo lleva al zoológico y al circo para hablar con los demás osos, para convencerlo de que los osos o están en las jaulas o están en la arena del circo, de lo contrario es “un hombre, tonto, sin afeitar y con un abrigo de pieles”. Los demás osos están de acuerdo con los directivos en que ese individuo no es un oso, porque si lo fuese estaría con ellos haciendo lo que ellos sólo saben hacer, divertir y entretener a los humanos. Entonces, se lo llevan a trabajar a la fábrica.
“Usted no es un oso. Usted es un hombre, tonto, sin afeitar y con un abrigo de pieles”, es el leitmotiv del cuento, con esa expresión la narración adquiere movimiento, es el elemento que la impulsa hacia el clímax, es el desencadenante del conflicto de la historia. Con esta afirmación, propia de un psicólogo ocupacional que está a favor de la empresa, al oso le van borrando su identidad y lo convencen que realmente no es un oso, es decir, se le suprime su personalidad con el fin de controlarlo y convertirlo en un individuo dependiente de una jornada laboral explotadora; al final, nuestro oso asume una personalidad ajena que le permite amoldarse a su nuevo estilo de vida y a las exigencias de la fábrica y sus patrones, de esta manera se justifica su usufructo como obra de mano barata; nos encontramos aquí con una metáfora de lo que es la alienación y la explotación. Y para reforzar este proceso de pérdida de identidad, sus semejantes, de alguna manera lo venden, lo entregan, mediante la manipulación social que ejercen como grupo: si no hace lo que nosotros hacemos, no es uno de los nuestros; sus congéneres domesticados no soportan su libertad y rebeldía porque ellos ya la han perdido y su estado de enajenación es tal, que sólo ven en el oso a un hombre tonto sin afeitar y con un abrigo de pieles que busca una excusa para no trabajar, a un vagabundo que hay que regenerar, porque si alega que es un oso debería estar con ellos dentro de las jaulas del zoológico o en el circo, y colaboran eficazmente en su reducción o domesticación, lo que constituye una alienación de tipo social para anularlo culturalmente mediante la transformación de su conciencia.
Entonces, el oso que no lo era, es obligado a trabajar, y allí pasa mucho tiempo hasta que la fábrica la cierran y los obreros se regresan a sus casas; pero el oso-obrero no sabe a dónde ir. El invierno llega nuevamente, la nieve cae y el frío le hace tiritar pero él no se atreve a meterse en una cueva porque, le habían dicho tantas veces que era un hombre tonto, sin afeitar y con un abrigo de pieles, que ya se lo creía. Al final, la verdadera naturaleza del animal surge y logra recuperar su identidad y salvarse de morir congelado en medio del bosque.
Claramente vemos que es un cuento de un contenido ideológico en contra de la explotación del hombre por el hombre, que denuncia la pérdida de la identidad y la enajenación del individuo en una sociedad consumista. Esta historia, de una manera amena, nos presenta el tema de la alienación y la explotación a través de la actitud y opinión de los otros osos que están acostumbrados a ser explotados y a no tener una vida propia. Sin embargo, nos recuerda que las raíces culturales nos mantienen fieles a lo que somos, a nuestra identidad, a nuestra esencia y naturaleza.
Además, encontramos elementos que develan una posición ecologista del autor, en el episodio en que el bosque es arrasado para construir una fábrica que contamina todo el entorno. Existe una relación estrecha entre la destrucción del entorno, que aquí en el cuento es parte del bosque, y la destrucción de la identidad del oso. Sin un bosque no puede existir el oso, en una fábrica no existen osos, sólo obreros. La alienación comienza con el extermino de nuestro entorno cultural, con nuestras creencias y nuestras raíces.
El autor nos recuerda que la naturaleza se expresa con un lenguaje propio que los animales son capaces de leer y comprender, así se manifiesta en la escena cuando describe las señales que le dan al oso algunos elementos naturales, como los gansos que vuelan al sur, o las hojas amarillas cayéndose de las ramas de los árboles, para advertirle la cercanía del invierno.
el-osoEn cuanto a la ilustración del cuento, hecha por el mismo autor, podríamos decir que es un texto paralelo porque, no sólo complementa la información de lo escrito, sino que, ella misma, por si sola, nos habla de la misma historia pero desde otra mirada; desde una semiótica de la imagen nos describe el terrible mundo del burocratismo, de los engorrosos y absurdos trámites que un ciudadano tiene que cumplir para hacer una solicitud o para reclamar sus derechos; de las actitudes de los individuos según las posiciones de poder en que se encuentran; de cómo lo material prevalece sobre lo humano. Con mucha maestría, el autor-ilustrador va tejiendo el clímax de la historia mediante la imagen. El clima psicológico de los personajes y de las situaciones se percibe de manera muy clara en cada elemento presente en las diferentes escenas que componen la narrativa visual del cuento.
“El oso que no lo era”, es profundamente psicológico y sociológico, nos revela las miserias del mundo capitalista, de la explotación del hombre por el hombre, de la perdida de la identidad y los valores, de la alienación y la sumisión. Del terrible poder que tiene el hombre sobre la naturaleza y sobre los demás seres vivos.
Al final, el autor resuelve el conflicto psicológico del personaje principal, cuando éste acude a sus raíces y a sus instintos naturales para recuperar su personalidad. Su sobrevivencia no sólo es física, sino también, es simbólica, de un mundo natural y auténtico que lucha por mantenerse contra los embates de la modernidad.
Este hermoso cuento nos reconcilia con la vida, con lo que somos, con la naturaleza y con la humanidad. Nos habla de lo importante de ser auténticos y de defender la identidad y las raíces, la esencia de lo que somos ante el mundo material y consumista.

Giondelys Antonio Montilla Santiago es maestro de escuela, promotor de lectura, escritor para niños, cuentacuentos. Es licenciado en Educación y tiene una maestría en Lectura y Escritura. Vive en Venezuela.

Título del cuento: “El oso que no lo era”
Tìtulo original: “The bear that wasn`t”
Autor: Frank Tashlin.
Ilustraciones del autor.
Editado por Alfaguara Infantil. 2005
Editado por primera vez en 1946.
Libro recomendado para edades a partir de los seis años.

Datos sobre el autor:
Frank Tashlin. Naciò en New Jersey, Estados Unidos, en 1913. Fue vendedor de periódicos y botones en un hotel. A los veinte años se incorporó como dibujante al equipo de Walt Disney y fue uno de los animadores de El ratón Mickey y el Pato Donald. Escribió guiones para varias películas de Laurel y Hardy.
Fue un defensor permanente de los oprimidos y marginados, los trató siempre con una mezcla de humor y ternura en todas las películas que realizó, así como en los cuatro libros para niños que escribió e ilustró antes de su muerte en 1972.

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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2 respuestas a La alienación o enajenación en el cuento: “El oso que no lo era” de Frank Tashlin

  1. Qué interesante y elocuente esta historia, me encantó.

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  2. Ronny Velásquez dijo:

    Es un ejercicio que nos da ideas maravillosas para interpretar mitos y relatos que nos deben acercar a la naturaleza y estar de acuerdo y en armonía con ella. Nos hace reflexionar sobre nuestros orígenes culturales y someter a crítica la dominación cultural que se nos impone desde hace 500 años.

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