Elementos de la crónica literaria en la literatura juvenil e infantil

Angélica María Salas González

9789800752425Nos resulta complejo tratar de definir a la crónica literaria contemporánea, sobre todo si pensamos que concretarla equivale a delimitarla. En este sentido, la entenderemos como un texto que surge del ámbito de lo cotidiano, caracterizado también por la brevedad, en su lectura rápida intenta “convencer” al lector con su argumento categórico y preciso. Dentro de esa singular forma literaria operan entonces “procedimientos y técnicas como el manejo del dato histórico constatable en la ficción, la intertextualidad, el recurso del humor y la ironía, el manejo de la diada espacio-tiempo, así como también el fragmento y el detalle propios de los pequeños relatos (minicuentos)”(Gaspar:2003,p.19)

En nuestro caso trataremos de vincular las obras de Mónica Doppert La calle es libre (2012), Un pingüino en Maracaibo (1999) de Salvador Garmendia y La composición (2008) del chileno Antonio Skármeta con tres elementos presentes en la crónica de ficción literaria. Para los textos mencionados destacamos los siguientes niveles de aproximación: 1) el manejo “del dato histórico constatable en la ficción”, de manera directa o indirecta, a través del manejo cuidadoso del referente histórico real; 2) el universo del humor, presente en gran parte de las obras y 3) la intertextualidad desarrollada en las diferentes relaciones entre el texto y otras posibilidades, literarias, fílmicas o artísticas, entre algunas. No incluimos la ironía, porque se trata de un juicio de valor de mayor complejidad, y en un texto infantil y juvenil deja de ser atractivo para el lector. Así que no está presente la ironía ni en los personajes, ni en las historias narradas. En nuestro trabajo intentamos destacar tres formas de hacer crónicas urbanas, pues la cuidad es parte esencial de la situación en los dos primeros textos, sobre todo en Garmendia y Doppert, son locus de enunciación que parecen estar vivos y responden a los latires de sus habitantes, a esas pulsiones de humor, reflexión y sentido de pertenencia. Mientras que en La composición la cuidad no se define por nombres o direcciones específicas, ya que aparece innominada porque la afectación de la misma pudo ocurrir en cualquier país Latinoaméricano.

1.- El dato histórico constatable

En todo texto existe el elemento probatorio el cual se determina mediante la conexión entre la obra y el referente real, no se trata de comprobar que lo expuesto en cada obra deba ser absoluta verdad o absoluta ficción, sino de la existencia de caracteres propios de la composición literaria así el sentido de constatación de lo histórico sería de la siguiente manera:

Así se advierte cómo la realidad “real” u objetiva se recrea por medio del lenguaje y los recursos literarios de la ficción. Lo ficticio, entonces, está en la forma: imágenes, metáforas, símiles y estructura, y no en el hecho real. Pero la crónica literaria permite ir más allá: la introducción de diálogos imaginarios, de personajes creados por el autor, de voces que podrían provenir del habla popular, todo ello con el fin de plantear una situación real o recrear la historia contada sin soltar amarras de la técnica (p. 28)

Estos rasgos se evidencian en nuestro corpus, en las tres obras mencionadas el lenguaje recrea lo que pudo ocurrir en una barriada; o lo que pudo experimentar la gente que nunca había visto a un pingüino y lo que pudo estar pasando por la mente de un niño al vivir bajo régimen dictatorial. La crónica literaria rebasa cualquier pretensión de anécdota y se compromete con la estética del lenguaje a través de formas proteicas diversas (metáforas, símiles, etc.), con ellas involucra al lector en un segundo proceso de reconstrucción de imágenes, lenguaje e imaginarios, en el horizonte de lo contextual. Y si nos ubicamos en el campo de la recepción estética infantil el horizonte de experiencia de los jóvenes lectores se amplia para (re)producir experiencias significativas vinculadas a los diferentes niveles de identificación de los lectores con los personajes. En este punto consideramos que la crónica literaria puede darse en el campo de la literatura infantil y juvenil, debido a que también comparten un emblema en común: la estructura de la estética de la recepción.

En La calle es libre (2012), de Mónica Doppert se relata el comienzo, desarrollo y conclusión de la lucha de unos niños, inicialmente solos, luego sus padres y la comunidad los acompañan. La historia se fundamenta en un episodio real, sobre unos niños que habitan en una zona de Caracas y requerían de la atención gubernamental para lograr su propio espacio de juegos y recreación familiar, pero no solamente se enfatiza en este acontecimiento, sino que el texto por inferencia se abre hacia la reflexión sobre la problemática que puede generar la concentración de grupos humanos en zonas no aptas para la construcción de viviendas, en consecuencia las carencias impiden unas mejores condiciones de vida, sobre todo para los niños:

En Caracas, la gente que venía del interior se ubicó y en los cerros que rodean la ciudad, pensando que algún día podrían vivir en el valle, sin miedo a las lluvias y derrumbes, con suficiente agua potable, sin olor a cloacas y sin basura. Pero casi todos se fueron quedando allí y más gente siguió llegando. Hoy, casi la mitad de la población de Caracas vive en los llamados “barrios”, que en Brasil se llaman “favelas”, en Chile “poblaciones callampas” y en México “villas miseria”.

LA CALLE ES LIBRE está basado en la historia verdadera de unos niños del Barrio de San José de La Urbina, que querían un parque de juegos. Aún no lo tienen pero siguen soñando y luchando por conseguirlo. Y de la misma manera que la realidad fue base de este cuento, pensamos que este cuento puede… (Doppert,2012)

LaCalleEsLibre-PG150Esta cita pertenece a la contratapa, a modo de prólogo, luego la ilustración viene a consolidar lo expresado por los personajes, al mismo tiempo que hace las veces de la fotografía que acompaña al reportaje de prensa o a la nota periodística. En nuestro particular, observamos que tanto el texto como la ilustración corresponden a la misma autora, ello posibilita una linealidad en cuanto al desarrollo de la historia narrada, y frente a la historia ilustrada. También, podemos apreciar el hipotexto de la crónica de cuidad, comenzando la narración desde los tiempos en los cuales los cerros de la cuidad de Caracas estaban limpios, tan solo “una casa de bahareque” y luego con los desplazamientos humanos se coloniza al cerro de manera desordenada, hasta crecer de tal forma que llega hasta la cuidad, punto donde comienzan los niños del barrio a manifestar sus inquietudes.

Doppert actúa como Poniatowska en Fuerte es el silencio (1980), y presta su voz, para que los “silenciados” hablen, el contexto es el barrio caraqueño, las necesidades “suavizadas” en la intención de pedir un parque, solicitud movida por la falta de espacio para jugar. Allí la voz de quienes no son tomados en cuenta llega hasta El Consejo Municipal, acompañados por sus madres y la comunidad los niños logran ser escuchados por el personaje del político, de aspiraciones reeleccionistas, quien luego del escándalo de la prensa por unas entrevistas realizadas en el barrio por una periodista, dice que “si” al parque. Sin embargo, es la comunidad misma la que termina de organizar el parque, en este sentido el relato adquiere la dimensión de la crónica urbana debido a la intencionalidad de retratar un segmento, como el del lente de la cámara, dentro del cual la urbe se hace compleja y queda atravesada por las necesidades de un grupo periférico.

De modo similar, en Un pingüino en Maracaibo (1999) la noticia de la llegada de un pingüino al puerto de Maracaibo en el año de 1955 generó tal impacto en la comunidad marabina, en la prensa y medios, que inspiró a Salvador Garmendia a recrear el acontecimiento. La historia comienza con el curioso encuentro del personaje de Larry y el pingüino, éste último proveniente de los mares del sur. Este hombre logra atraer al animalito hasta él, y pronto se hacen amigos, e incluso logra una forma de comunicarse con el animal mediante palmetazos al suelo según lo que le pregunte Larry. En uno de sus destinos el buque petrolero llega hasta la calurosa ciudad de Maracaibo, allí Policarpo, el pingüino, se escapa para salir a pasear por aquella cuidad nueva y brillante, en sus andanzas causa revuelo entre sus pobladores, al punto de aparecer en los noticieros, en la televisión, en la radio y hasta en una alegre gaita. Así la noticia del pingüino se hace eco en cada rincón de la alegre ciudad, distribuida por prensa, radio, televisión y los juglares de la gaita marabina. Esto constituye cuatro niveles de crónicas: la nota con fotografía incluida en el periódico, que alerta sobre el peligroso animal que merodea la cuidad, luego la imagen en la televisión, con su respectivo “última hora” y el anuncio carnavalesco del reportero radial, más la noticia radiada sazonada de estridentismo y acompañada del respectivo conjunto gaitero que estrena en vivo su nuevo éxito.

Como se destaca, no solamente se resalta un acontecimiento meramente ficcional, sino de referente real, incluso al final del texto aparece la fotografía del ejemplar del pingüino, disecado, sobre un ladrillo que dice: “Mr. Phelps aunque ud no lo crea! Un pingüino maracucho.4/4/1955”. La figura está a cargo de la fundación H. Phelps, de manera que existe un referente exterior que permite anclar o contrastar la historia real, con la historia narrada en el cuento de Garmendia tiempo después. De modo que ficción y realidad conviven en un mismo conjunto literario:

Sin embargo, más que el relato lineal, al lector le atrae la riqueza literaria que hace de una historia común y corriente, un texto interesante. Podríamos citar otros ejemplos que demuestran cómo un hecho real –valga la redundancia para quienes no crean en hechos reales o ficticios- , sin ser excepcional, puede ser convertido literariamente en una historia o relato lleno de atracción e interés, sin distorsionarlo en su esencia. Y los recursos para alcanzar tal fin no son exclusivos de la novela y cuento, sino también, perfectamente válidos en el periodismo. (Herrera, 2014:79)

La secuencia de eventos puede seguirse fluidamente a través de las ilustraciones de Mariví Frías, su trabajo en imágenes capturan como en una instantánea el brillo y el movimiento de la cuidad, en el mercado, en la plaza, en las calles y en el puerto; las cuales fungen como fotografías del reportaje. Asimismo la imagen de ciudad del autor se resuelve en el humor y el susto de los habitantes al encontrarse con aquello diferente a ellos “el otro”, la tensión se genera al descubrir la diferencia en lo común dentro del paisaje urbano. En esto se asemeja a las otras urbes de Garmendia: Galileo en su reino (1987), cuyo ambiente agobiado por el ruido de los autos y el imperio de los centros comerciales no le impiden a Galileo (un gato) soñar que es el protagonista de una audaz aventura felina. Otras ciudades como las de Los pequeños seres o Memorias de Altagracia, son más agresivas y de mayor profundidad psicológica. La crónica urbana de Un pingüino en Maracaibo explora en dos planos su espacio-temporal: desde la mirada de Policarpo, donde el “otro” es el hombre y desde Larry para quien Policarpo es el “otro”, el juego de las diferencias resulta del cruce de perspectivas, que luego se multiplica con el paseo de Policarpo por la cuidad, allí lo verán los otros cientos de ojos como algo raro.

Por otro lado, el hecho de que Larry haya inventado un método para comunicarse con el pingüino, bautizado por él como Policarpo, en el hecho de darle voz, de darle la palabra para que se exprese en un modo rudimentario, se pudiera comparar con las historias de hadas en las cuales los animales hablan o se comunican con los humanos. El “otro” cobra vida mediante la ilusión de la palabra en Policarpo, de forma que ahora no será solo la voz del hombre, sino que se incluye una tercera voz que ofrece sus impresiones a un narrador omnisciente.

LaComposición-PG150En La composición (2012) de Antonio Skármeta, corresponde al momento histórico de la dictadura chilena de los años 50, allí la reconstrucción del momento se logra mediante las impresiones que tiene un niño sobre lo que él entiende por “dictadura”, la mímesis de la realidad la logra la palabra, aunque en ocasiones dice más “el silencio” y es más importante callar que decir ciertas cosas:

En el último mes, desde que las calles se llenaron de militares, Pedro había notado que todas las noches el papá se sentaba en su sillón preferido, levantaba la antena del aparato verde y oía con atención noticias que llegaban desde muy lejos. A veces venían amigos que se tendían en el suelo, fumaban como chimeneas y ponían las orejas cerca del receptor. Pedro le preguntó a su mamá: ¿Por qué siempre oyen esa radio llena de ruidos? /-Porque es interesante lo que dice.-¿Qué dice?/-Cosas sobre nosotros, sobre nuestro país./-¿Qué cosas?/-Cosas que pasan./-¿Y por qué se oye tan mal?/- La voz viene de muy lejos.(Skármeta: 2008: 4)

Nuevamente la voz de los que no pueden decir nada se fija en la radio, en las lejanas voces que dan cuenta de lo que ocurre bajo la opresión del régimen militar, multiplicado como un eco en diferentes etapas de la historia chilena y latinoamericana. Lo que cuenta esta historia es un periodo en la vida de Pedro, resumido en unos días de escuela, concretamente el día en el que un Capitán militar visita la escuela del niño y ofrece un premio a la mejor composición escrita, el tema: ¿Lo que hace mi familia por las noches?. Bajo una estricta vigilancia los dictadores debían controlar al máximo las acciones y “pensamientos” de los subordinados habitantes, para ello se valen de los más inocentes, pero no por eso tontos, así en un momento Pedro interpela a su padre y le dice: “¿Los niños pueden estar en contra de la dictadura?”. De este modo, la reflexión del niño se hace sentir en los demás compañeros de escuela, dada sus apreciaciones negativas sobre el hecho comenzará a elaborar su trabajo escolar.

Por otra parte, en cada ejemplo las ilustraciones juegan el papel de una segunda lectura, aquí el ilustrador español Alfonso Ruano destaca al final de la última página “quise hacer las imágenes de un reportaje” (cita de la contratapa final), y realmente todo el libro es un reportaje desde la perspectiva del niño Pedro, respecto a un fragmento de su vida bajo un régimen militar, que debido a sus características puede darse en cualquier país latinoamericano

  1. El humor

Al revisar este aspecto observamos la importancia del mismo, ya que ocasiones funciona como un mecanismo de tensión, es decir, que relaja la seriedad del asunto retratado para mantenerlo vivo. Aunque de manera general, en los textos para jóvenes y niños el humor es indispensable debido a que forma parte de los elementos lúdicos presentes en las obras, asimismo a través del juego se inculcan valores y conocimientos que deben ser extraídos a partir del mismo joven lector. Se parte entonces de la idea de que el adulto mediador contribuya a que el pequeño sea guiado para que él mismo valore y contraste lo expresado en los diferentes textos literarios. Por lo tanto, el humor es un carácter compartido, pero que en las crónicas y el periodismo, como tales vienen a establecer paradigmas que van desde:

La columna humorística, la caricatura, la sátira en versos han hallado albergue en pequeña y gran prensa. También han abundado las publicaciones propiamente del humor, de las cuales podemos señalar como características la crítica social y la denuncia política. En la historia contemporánea nuestra prensa humorística ha jugado un papel importante y comprometido en las luchas contra las dictaduras, lo que significó persecuciones, carcelazos y presiones de todo tipo a sus promotores (Herrera,1986: 72)

Desde este planteamiento lo humano y lo social, se trivializan no para ridiculizar, sino para abrirle camino a la reflexión, de hecho en La calle es libre (2012), luego de las discusiones en el barrio, las notas de prensa, el reportaje de la periodista, los encuentros y discusiones ante el Consejo Municipal, finalmente la comunidad obtiene la concesión del parque:

Y así fue. Una mañana amarraron una cinta roja en la entrada del terreno, y las doce en punto el concejal, vestido muy elegante y con los zapatos lustrosos, cortó la cinta con unas tijeras largas. –Claro, ¿ no ven que ya vienen las elecciones? Pero apuesto a que no van a hacer más nada (Doppert,2012:32)

Estas palabras corresponden a una de las niñas que lucha junto a sus vecinos y amigos por su espacio infantil, allí se interpela al adulto desde la voz del niño y esto resulta gracioso al adulto. En cambio para los niños las situaciones de humor dentro del texto son de naturaleza sencilla, como el señor gordo que se pone rojo de tanto gritar. Por lo tanto, existen diferentes niveles en los cuales se puede reflejar el humor, no sólo en el ejemplo, sino en los otros restantes, así en Un pingüino en Maracaibo el humor familiar, denominamos así a los dos modos de recepción: adulto y niño, aunque el humor es uno solo, la apreciación del niño está más depurada de prejuicios y manejo de dobles discursos que la del adulto.

Las situaciones más graciosas no tratan del desmontaje de lo político, como en ejemplo anterior, sino que se reflejan a nivel social frente a lo que es desconocido para los transeúntes: “-¿A qué colegio pertenecerá ese uniforme tan raro? . -No sabía que existieran mesoneros enanos”, comentarios que aluden a la comparación entre lo conocido y lo extraño, en función de un rol social: ser estudiante o trabajador. Pero al ser reconocido en su condición de foráneo de inmediato inicia el alboroto, y pasa del anonimato social a ser “peligroso”, pues su extravagante forma de chillar hace que la gente huya despavorida, aquí lo absurdo causa la risa por igual, aunque el pingüino también corre asustado de la muchedumbre. Al final de la historia cuando lo encuentra Larry los dos van felices al barco de nuevo, tan felices que marchan al son de la salsa.

El La composición (2012) el humor familiar surge para segmentar un poco la tensión del momento, sobre todo cuando ellos niños están realizando el trabajo que les pide el Capitán Romo. En ese episodio Juan y Pedro están sentados uno al lado del otro y hablan en voz baja sobre qué escribir porque en sus casas son similares las acciones:

-¿Qué hicieron tus papás ayer?-preguntó Juan/- Lo mismo de siempre. Llegaron, comieron, oyeron la radio y se acostaron./ -Igualito mi mamá./ – Mi mamá se puso a llorar de repente- dijo Pedro./ – Las mujeres se la pasan llorando./ -Yo trato de no llorar nunca. Hace como un año que no lloro./ – Y si te pego en el ojo y te lo dejo morado, ¿no lloras?./ -¿Y por qué me vas a hacer eso si soy tu amigo?./ -Bueno, es verdad. (Skármeta, 2012:27)

El humor en cada caso tendrá un receptor en particular, el adulto o el niño debido a la situación que se desarrolle, además de La composición Skármeta escribió otro libro similar No pasó nada (1970) allí se trata de un joven de 14 años que se traslada de Chile hasta Alemania en calidad de refugiados políticos, la narración está referida a partir de la perspectiva del joven, ya no es el chico del tercer grado que juega solo fútbol, allí el humor adquiere la densidad del adolescente y por tanto muestra diferentes matices.

A nivel general hemos presentado el modo en que el humor de la crónica literaria opera en los relatos infantiles destacados, en dos niveles adulto/niño, para motivar la reflexión en el primero y para hacer el toque lúdico en el segundo. No obstante, el humor está siempre presente en los textos de carácter infantil y juvenil, salvo que en nuestro caso tratamos de vincular tres elementos de la crónica literaria para compararlos en el corpus seleccionado.

3. La intertextualidad

Este último rasgo se explica mediante la relación del texto con otros, por mención directa, por alusión, etc., son diversas las formas de hacerlo, pero estrictamente en los tres ejemplos tenemos varios niveles, en el primero señalamos el trasfondo social, ubicado en la pertinencia que tiene un evento para un conjunto o comunidad en particular. En La calle es libre (2012) el tema del parque se extrae de la vida real, de modo que el intertexto es la comunidad del Barrio San José de la Urbina, Caracas. Pero no es solamente ese hipotexto, allí afloran los relatos de los primeros naturalistas de Caracas, en la cálida descripción de lo que eran los cerros antes de la llegada de los provincianos, así el éxodo rural marca otro escalafón en caso de la Venezuela en tránsito de lo rural a lo industrializado, que es la etapa que define el tema de la falta de espacio en el Barrio. Esa nueva modalidad urbana traslada literalmente el cerro a la cuidad, con ello la contaminación pululante, la conservación del medio ambiente, tema que en un trabajo de Ana María Machado titulado Jararaca, perereca y tiririca (2009), ambos impulsan la reflexión sobre el desmedido y creciente avance de la urbe, muy a pesar de los antiguos habitantes de los bosques y las selvas.

Para el caso de Salvador Garmendia con Un pingüino en Maracaibo el texto de fondo salta de la prensa regional del Zulia, su extraordinaria noticia motiva la recreación literaria del hecho vivenciado de forma real por los ciudadanos del momento en el año de 1955. El encuentro con “el otro” recuerda un poco el suceso del encuentro de dos mundos, puesto que Larry es quien descubre a Policarpo, le enseña a comunicarse y le sirve de compañía en su larga travesía de barco; Larry se muestra como un Crusoe moderno e ingresa desde la lejanía a la contextualidad (isla) de los pingüinos , le educa, al estilo de un colono, del mismo modo viaja en barco y el cargamento del mismo representa el estatus del poder: Petróleo. El motivo del viaje y las aventuras son parte del texto.

Finalmente, La composición se instala en la capa social del cambio, pero no favorable, pues se trata de una dictadura relatada por la voz de Pedro, un niño de tercer grado. En un primer orden el régimen militar impone comportamientos en los ciudadanos, pero el niño siente que no está bien seguir ese patrón, es un disidente. Así el fenómeno de la dictadura chilena se convierte en un hipotexto, luego confrontado con el metatexto visto en el escrito del niño, donde no pasa nada, pero las voces hertzianas lo dicen todo. Una segunda manera de apreciación descansa en la actuación heroica de Pedro, quien debe salvar a su familia como en los cuentos tradicionales o folclóricos, y lo hace mediante el uso de la palabra como si se tratara de un conjuro mágico que aleja el mal de su familia. Este pequeño héroe debe asumir que aquello que escriba puede modificar su futuro como familia.

Los efectos o las posibles respuestas que puedan tener los textos seleccionados permiten elaborar una apreciación que reposa en la estética de la recepción, inicialmente mencionamos los dos horizontes de recepción de Jauss (interno/obra y contextual/lector), a esto se le agrega el carácter de lo temporal, también común en las crónicas literarias, de manera que cada lector de una época leerá de una forma diferente a otro lector de una época siguiente, con ello queremos significar que el problema de la falta de espacio para un parque en un barrio capitalino, la dictadura o la aparición de un pingüino tendrán distintas connotaciones en los momentos históricos propios.

En los niños y jóvenes la recepción de un cuento de hadas de hace 20 años no es igual a la de nuestro presente, ni a la del futuro, aunque algunas problemáticas se mantengan vigentes como el cuidado del medio ambiente. Así los niveles y competencias , tanto en las crónicas literarias como en los textos que destacamos, se rigen por fenómeno de la temporalidad y los horizontes de experiencia, lo que constituye una “tradición de recepciones”. Sin embargo, la temporalidad en la que se enmarcan no es efímera debido a la trascendencia temática y al carácter estético de su lenguaje.

Igualmente, los textos seleccionados para el corpus están relacionados entre sí por:el dato histórico constatable, el humor y la intertextualidad, características descritas por Gaspar (2003), para las crónicas literarias. En este sentido, pueden verse como crónicas literarias gracias a los procedimientos textuales empleados por cada autor, determinados por el lenguaje y la temática, ambos permiten la reconstrucción de ficciones que tienen un hipotexto de contenido humano cuya interpretación del “otro” consolida la inclusión del mismo a través de los valores de la amistad, la honestidad y el humor. Pero la diferencia principal que nos motiva a revisar estos tres autores Mónica Doppert, Salvador Garmendia y Antonio Skármeta, y no otros, ni otras obras tiene fundamento en el carácter testimonial y narrativo de referente real, esto es lo que relaciona a las obras con la crónica literaria.

Bibliografia Teórica:

Gaspar, Wilmans. (2003). La crónica de ficción literaria en Alfredo Armas Alfonzo. Caracas: Fondo Editorial del Caribe

Herrera, Earle. (1986).La magia de la crónica. Caracas: Universidad Central de Venezuela.

Herrera, Earle. (2014).La magia de la crónica. Caracas: Fondo Editorial Fundarte

Puerta, Maén. (2012). La estética de la recepción. Un estudio etnográfico. Mérida, Venezuela, Vicerrectorado Académico. Universidad de Los Andes

Bibliografía de obras:

Doppert, Mónica. (2012). La calle es libre. Ilustraciones de Mónica Doppert/ Kurusa.Caracas: Ediciones Ekaré

Garmendia, Salvador. (1999). Un pingüino en Maracaibo. Ilustraciones de Mariví Frías. Caracas: Playco Ediciones

______________________ (2003). Galileo en su reino. Ilustraciones de Marcela Cabrera. Caracas: Monte Ávila Editores

Skármeta, Antonio. (2012). La composición. Ilustraciones de José Ruano. Caracas: Ediciones Ekaré

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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Una respuesta a Elementos de la crónica literaria en la literatura juvenil e infantil

  1. Muy buenas reflexiones, excelente material.

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