Series, moldes y fugas de producción

Arnaldo Jiménez

Arnaldo-Jimenez-Foto-Cortesia_NACIMA20150404_0028_6La sociedad capitalista debe considerarse en cada uno de sus momentos como productiva, no hay una sola de sus instituciones ni una sola de sus formaciones culturales que no estén signadas por la producción, de tal manera que la producción no es un concepto que se deba acuñar para referirse al funcionamiento de las industrias nada más. Toda la cultura capitalista, su cotidianidad, sus costumbres, sus modos de hacerse y rehacerse, construirse y desconstruirse, son funciones productivas. La base de la industria, y por tanto de la cultura, es la producción de moldes en serie. El mercado se las arregla para servir de vínculo general a todas las relaciones entre los moldes producidos, cuenta para ello con el uso y la circulación de la mercancía universal o dinero. Lo que Marx denominó la superestructura ideológica no puede seguir siendo entendida nada más que como las representaciones de una falsa conciencia surgida desde la base material del modo de producción. Si nada más nos rigiéramos por esta adecuación entre superestructura y estructura estaríamos dejando a un lado la complejidad del asunto de la producción y el consumo, entendiendo complejo como un tejido que se teje a sí mismo, una entrada se une a otra entrada, un flujo de ideas a otro flujo de ideas, de tal manera que sus bordes se confunden, se enlazan, se unifican y se dirigen al mismo objetivo: no permitir la visión de otro ordenamiento social. Acoplamientos entre las partes y los sistemas y funcionamiento de engranajes ideológicos discursivos. La superestructura en la estructura y viceversa.
Quizás el destino de la humanidad se juega en la posibilidad de quebrantar o no el ordenamiento educativo vigente. Moldes y series en la realidad cultural son funciones estrechamente dependientes del sistema educativo. El molde determina la serie y la serie distribuye los moldes. Una vez más no se piense que el sistema educativo se resume a las instituciones escolares en cualquiera de sus niveles. Veamos. Si del sistema educativo parten hacia el resto de las instituciones una línea de series de moldes acoplados al sistema de la producción quiere decir que el sistema educativo se extiende hacia esas otras instituciones que a su vez sirven de engranajes reproductores de los moldes, sino fuese así el sistema económico podría detener su marcha productiva. Todas las averías en los engranajes e incluso en los moldes son pronto reparados por el sistema general de producción tanto ideológica como material. El fin último del sistema es la producción en serie de diferentes moldes consumidores y consumistas, moldes que se consumen en la medida en que consumen lo producido.
En una época determinada, la clase social dominante de esa coyuntura histórica impone un molde y una producción de la subjetividad de acuerdo a sus intereses de clase, incluyéndose ella misma por su puesto. Los moldes sólo varían de acuerdo a su posición en la estructura social. Los discursos estarían otorgando las diferentes formas de los moldes pero sin variar la sustancia que se vierte en ellos. De tal manera que un barrendero con forma y características sociales de vida propias a su oficio también es un ser que se consume en la medida en que trabaja y es un ser que prefiere pertenecer a otro molde en el campo del imaginario y es un ser que además es al fin de cuenta un consumidor de los productos del mercado, apetece el dinero, ambiciona otras mercancías que su condición no le permite obtener.
Cada grupo de series se desliza por el tramado socio cultural reproduciendo el sistema general de producción y por tanto mantienen la marcha del sistema capitalista. El movimiento de las series supone la eficacia de los moldes producidos. Cada molde contiene una subjetividad inducida, la personalidad, que puede ser algo más amplio que la subjetividad, se adapta a esta y terminan confundiéndose. La serie actuando en conjunto con las instituciones que la han producido, es decir, la superestructura y la estructura acopladas en un mismo objetivo deben asegurar que la personalidad no rompa el molde de subjetividad; que la serie no tenga posibilidad de ruptura; pero esto no es posible, en la marcha del proceso productivo siempre hay fugas de producción que pueden generar otra moldealidad y por tanto la marcha de otras series: los discursos poseen ámbitos de conciencia que permiten la reflexión sobre las condiciones de clase social, permiten sentir el orden de cosas como injusto y por tanto el discurso puede desviarse del ordenamiento general de los moldes y comenzar a generar una moldealidad diferente. Se trata entonces de saber desde dónde se genera la fuga, desde qué momento de la producción, desde cuál posición de clase. Si la fuga se genera desde el gobierno, puede haber un cambio paulatino en la producción de moldes que al fin y al cabo es producción de identidades, pero para ello el sistema educativo debe comenzar a producir otras líneas de series de moldes que desestabilicen las instituciones y modifiquen su funcionamiento. Esto tiene grados de penetración. Discurso no se refiere solamente al encadenamiento producido por el lenguaje. Las diferencias entre los moldes generan un discurso que se sitúa fuera del lenguaje, muchas veces fuera de la conciencia, pero genera un comportamiento, este comportamiento es a la vez otro discurso, disociado generalmente del habla. Las fugas de producción tienen como objetivo captar esos discursos que aún no tienen lenguaje y darles existencia más concreta para poder destruirlo o fortalecerlos aumentando su producción y su distribución. Si el sistema educativo no cambia la filosofía para la cual funciona, es decir, si sólo se cambia la manera de comprender la realidad, la realidad sigue siendo la misma, no cambia por ello. Si el discurso está dirigido a producir de otra manera dentro del marco del sistema capitalista sólo se está generando otra serie de moldes que el sistema puede asimilar fácilmente. La posición de clase no determina la posición del pensamiento. Se puede ser de la clase dominante y pensar como un dominado, se puede ser de la clase dominada y pensar como dominante, se puede ser dominante – dominante y dominado-dominado; ahora bien, en ninguno de estos casos se producen puntos de fugas, reinicio del sistema según otro modelo de producción, esto sólo es posible cuando un dominado ocupa la posición del poder y piensa desde la liberación. Pensar desde la liberación acarrearía una serie de rupturas en otros puntos del sistema. Cuando se conoce desde la liberación los mismos conceptos que sirven para dominar pueden servir para liberar, desde el punto de vista del dominio, por ejemplo, el habla del pueblo “carece de estilo”, es entendida desde sus carencias, de forma negativa al compararse con el habla culta o de la clase dominante. Desde la liberación el habla del pueblo contiene sus modos de no dejarse dominar, no hay carencia, hay resistencia, forcejeo, defensa. En el pueblo el habla es principalmente música y si en esta partitura las eles se encajan en supuestos sitios indebidos, si en esta gran composición de lo heterogéneo el destino de los morfemas se extravía, qué importa lo que diga la real academia, nosotros estamos cantando y en ese canto hay rechazo del dominio, anclaje en la tierra y en la historia. De esta manera, desde un lenguaje que para existir no necesita ser comparado con ningún modelo académico se puede partir a concebir una forma de entendernos y de comprender el entorno con la menor intervención posible de una ciencia que ha servido a los más funestos intereses de dominio, que se ha enrevesado en sus propias ataduras epistemológicas y trata de remendar lo que ella misma ha contribuido a romper, el equilibrio del ecosistema planetario. Como lo afirma Kurosawa en uno de sus Sueños, sólo necesitamos para vivir aire puro y agua limpia. Entonces debemos preguntarnos, ¿desde dónde piensa nuestro sistema educativo?
Desde la liberación, se deben construir las herramientas suficientes y necesarias para transformar la sociedad de productora-consumista a alimentadora conservacionista. La sociedad puede producir sus alimentos, distribuirlos y a la vez conservar los espacios de la biodiversidad necesaria. El cambio reducido al mínimo. Quizás todo comience con una serie de moldes subjetivos de personalidades que no se dejen intervenir por el dinero.

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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