La palabra y su poder de conciencia

Galo Guerrero Jiménez

Cada lectura es una recreación del libro. Hay tantas lecturas como lectores.Ilustración de María Sánchez

Cada lectura es una recreación del libro. Hay tantas lecturas como lectores.Ilustración de María Sánchez

Las cosas antes que ser objetos en sí mismas son palabras; la vida, lo humano, el universo, antes que ser lo que son, son palabras; sin ellas, la existencia, la vida, las cosas, el universo no tienen su razón de ser, no pueden ser tales, no llegan a ser realidad y ni siquiera es posible darle sentido a la realidad si no es a través de las palabras. “La palabra hace aparecer una realidad o la desaparece, puede iluminarla o hacerla aparecer, como también la oscurece o la desaparece” (Argüello, 2007, p. 39). Todo se construye y se destruye con palabras. Se aprende a ver el mundo, se aprende a conocerlo con palabras; mal o bien pero se aprende con palabras.
Ahora bien, la palabra oral o escrita está en función de la conciencia humana que la produce, que la elabora, que la interpreta, que la valora. La conciencia humana le da sentido a la realidad, es ella la que crea significadoscon palabras. “todo el universo no es más que un almacén de imágenes, de signos, olores y sonidos” (Argüello, 2007, p. 31) que son asumidos a través de la palabra. La literatura, la música, la ciencia es hecha con palabras.
La palabra oral o escrita debe tener un poder de conciencia; pues, una palabra es más que una palabra; representa al mundo con toda su validez o lo descalifica con toda su desfachatez. Por eso urge la necesidad de formarnos para asumir el efecto que una palabra causa en quien la emite y en quien la recibe; sobre todo hoy en que asistimos a un mundo de lo fácil, de lo superfluo, en donde la palabra irresponsable semántica, pragmática, ortográfica, fonética y sintácticamente causa estragos, confusión y, sobre todo falsedades que desdicen de la condición humana altamente dignificada de la que gratuitamente, pero con apego a la verdad, goza toda persona racional y consciente de su mundo, de su entorno, de su realidad.
La irresponsabilidad o la falta de formación, y sobre todo de un conocimiento adecuado de algún referente puntual, es tal como el ejemplo que a continuación cito de una reunión en un taller literario: “(…) en un pésima lección se dijo, con la seguridad del irresponsable, que el lenguaje literario se caracteriza por ser ambiguo, y el lenguaje científico por ser preciso. Cuando no hay nada más impreciso que este comentario, ya que nada es más preciso que la palabra poética, que el lenguaje propio de la literatura. Otra cosa es que después de su riguroso trabajo, sea capaz de producir en el receptor, múltiples interpretaciones, sensaciones o sentidos diferentes, ambiguos o contradictorios” (Argüello, 2007, p. 63).
Así es la palabra; depende en boca de quien esté para que incendie el mundo, para que lo destruya o para que lo dignifique desde la mayor altura de conciencia profunda que puede haber en una palabra que enseña, que orienta, que critica, y que asume en su más plena validez humana lo que ella contiene. En este contexto es oportuna la opinión de Galame-Griaule, citado por Argüello: “La palabra, cual manifestación humana fundamental, es como la proyección sonora de la personalidad del hombre en el espacio; procede de su esencia, puesto que por su mediación puede relevarse su carácter, su inteligencia, su afectividad” (2007, p. 18).
En efecto, la proyección de la personalidad en la palabra es evidente: su vulgaridad o su profundidad son la esencia de lo que una persona es en su realidad cotidiana. Por ejemplo, José Antonio Marina manifiesta que “las creaciones humanas son formidables, y me interesa conocer de dónde proceden, cuál es la fuente de esas ocurrencias. Es una curiosidad genealógica o arqueológica: ¿Qué hay en la mente humana antes de que profiera algo, antes de que se lance a pintar, a componer música, a escribir, a emprender aventuras?” (Marina y Pombo, 2013, pp. 42-43).

Anuncios

Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
Esta entrada fue publicada en Ensayo, Escritura, Lectura y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La palabra y su poder de conciencia

  1. ¡Muy interesante este artículo!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s