Las letras son nuestras primeras luces

Galo Guerrero Jiménez

Copia-de-GALO-225x300Así como el amor exige un cuidado especial de todos los días, las habilidades letradas de la lectura y de la escritura también son de cuidado diario, de prácticas constantes; de lo contrario, la habilidad se debilita y puede languidecer tal como desaparece paulatinamente un amor que no florece. La lectura no es una habilidad pasiva o estática: la actividad mental se pone al máximo nivel  de construcción y reconstrucción de elementos lingüísticos, sociales y culturales que cada individuo  posee según sea su interacción con el mundo de la lectura para entender, interpretar y valorar un texto escrito.

Las prácticas de lectura, por lo tanto, deben ser constantes, persistentes, profundamente reflexivas en torno no solo a lo que dice el texto en sí sino al punto de vista que asume el autor en todo el discurso escrito. La habilidad del lector está en descubrir cuál es la ideología con la que el autor se identifica en ese discurso. Tanto el autor como el lector perviven en una determinada comunidad social, cultural, educativa, política y religiosa, y por ende, lo quieran o no, adquieren una determinada manera, muy personal, para ver el mundo, para analizarlo y para actuar en él con esa concepción ideológica, con ese punto de vista muy exclusivo, subjetivo. Por lo tanto, el lector no es aquel que se contenta con saber unos contenidos, sino que se interrelaciona con ellos para cuestionarse cómo fueron construidos, con qué mirada ideológica se llevaron a cabo. El momento en que el lector aprende a descubrir el punto de vista del autor, su experiencia personal se enriquece porque entran en juego dos ideologías: la del autor y la del lector, y esa interacción es la que nos construye, nos forma como lectores porque estaremos en condiciones no solo de comprender, sino de inferir y de llegar a juzgar el texto leído.

Leo, imagino, vivo… en la biblioteca (ilustración de Dani TorrentAsí, poco a poco, según sean las prácticas lectoras, irá surgiendo un lector con capacidad analítica y crítica, de manera que ese punto de vista  sea un referente para formarse y participar como ciudadano, listo y dispuesto para influir con una relevancia muy singular   en el colectivo humano al cual puede llegar. Pues, como señala Cassany, “al margen de que puedan existir unas destrezas cognitivas generales empleadas por todos los usuarios en cualquier contexto, que no negamos, practicar la lectura y la escritura  implica también aprender las convenciones culturales propias de cada entorno” (2009, p. 112).

Por consiguiente, para todo ciudadano alfabetizado “la lectura y la escritura son herramientas fundamentales en sus prácticas profesionales, que están en constante cambio y evolución; son instrumentos esenciales para aprender a lo largo de la vida, para constituirse como un miembro activo y participativo en sus respetivas comunidades” (Cassany, 2009, p. 128). Por lo tanto, la lectura y la escritura que, en su gran mayoría, se practica en soledad y en  silencio, se convierten en una fortaleza, dada la “fuerza inaudita, intensa, penetrante” (Cassany, 2009, p. 133) que el lector y el escritor llegan a adquirir con el transcurso de los años, es decir, con la práctica constante de todos los días, para atribuir un significado muy especial al discurso escrito, a la vida y al colectivo humano al cual pertenecen.

Bajo esta perspectiva, la escritura y la lectura construyen un mundo. Por eso, qué difícil que es vivir al margen de ese mundo. Como señala Ángela Pradelli: “Si no leemos, ¿cómo vamos a descifrarnos, a saber de nosotros, a comprendernos? Somos eso: mujeres y hombres hechos de lecturas. Algunas noches nos aturden el vacío, la oscuridad. No obstante, cuando empieza a amanecer, las letras siempre terminan acomodándose en el plano y nos orientan, hacen más liviana nuestra desazón. Son las primeras luces que nos señalan rumbos posibles. Y este es el punto: abrirnos para poder leer esa cosmogonía” (2013, p. 22).

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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Una respuesta a Las letras son nuestras primeras luces

  1. Zunilda Borsani dijo:

    Muy interesante este artículo, como siempre. Estoy de acuerdo con Galo Guerrero, por eso pienso que debemos contribuir para que los niños, niñas y adolescentes, descubran las intensiones, los misterios y lo que el autor dice. Saber comprender y conocer qué podría decirnos tal o cual escritura, cuáles son los pensamientos que tuvo el autor cuando escribió tal o cual texto. Sí, es verdad que las palabras tienen luz, hay que apoderarse de ella y descifrar los códigos escondidos en cada párrafo. Gracias por compartirlo.

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