Los retos de la lectura y la escritura

Daniel Cassany

Tere y Jaimito, que este septiembre vienen a la escuela por primera vez, terminarán su educación reglada dentro de unos veinte años, más o menos en el 2025. Entonces estarán preparados para integrarse profesionalmente en nuestra comunidad. ¿Qué leerán y escribirán entonces? ¿qué mundo letrado les espera?
Leer y escribir no son solo procesos biológicos, cognitivos o lingüísticos: también son actividades culturales, prácticas comunicativas insertadas en las formas de vida. Leemos y escribimos objetos de nuestro entorno (libros, carteles, notas, pantallas), que transmiten mensajes sobre lo que nos preocupa.
Puesto que nuestro entorno y nuestra vida cambian dinámicamente, también se transforma la manera de comunicar. Leemos y escribimos de modo particular en cada época, en cada comunidad, en cada ámbito profesional.
Por eso cabe preguntarnos: ¿Cómo será la lectura y escritura que aguardan a nuestros chicos?, ¿Qué podemos hacer hoy para prepararlos mejor para el mañana?
Tere y Jaimito gastarán mucho menos en lápiz y papel porque vivirán en una comunidad más electrónica. Participarán en chats, se escribirán con correo electrónico, visitarán sitios web, navegarán por internet para estudiar, preparar viajes, dar órdenes de transferencia al banco, hacer la compra, divertirse, etc.
Deberán aprender a manejarse con estos nuevos medios y géneros, utilizando el teclado, la pantalla, los menús hipertextuales. Pero también deberán luchar contra los peligros que acechan en la red: deberán distinguir las perlas (páginas de calidad, legitimadas por instituciones o editoriales) de la basura (webs incitadoras de la anorexia, las drogas, la violencia), detectar los internautas engañosos, evitar los virus y los gusanos que envían los piratas virtuales. La escritura electrónica tiene sus propias normas, que chicos y chicas deben aprender como un nuevo código de circulación.

Tere y Jaimito conocerán personas interesantes en todo el mundo: viajarán más, quizá estudien o trabajen durante un tiempo en el extranjero, conocerán varias lenguas, etc. Se escribirán con personas de otras comunidades: usarán un idioma franco, buscarán referentes compartidos, respetarán las fórmulas de cortesía del otro, inferirán sus razonamientos retóricos, descubrirán las diferencias interculturales, se reirán de sus propios malentendidos… ¡Qué difícil! ¡Y qué apasionante! Tere y Jaimito serán plurialfabetizados, podrán leer y escribir en varios idiomas, textos de diferentes culturas y ámbitos sociales, con registros diferentes.

Tere y Jaimito vivirán en un mundo más científico, rodeados de aparatos tecnológicos, atentos a los avances de la investigación. La lectura del día a día (periódicos, instrucciones de uso, normas, etc.) incluirá muchos conceptos y términos específicos y novedosos, expondrá conocimientos especializados, pertenecientes a disciplinas científicas. Los chicos deberán estar al corriente sobre los descubrimientos en genómica (clonación, alimentación transgénica), astronomía (viaje a Marte), informática o energías renovables. Ante un titular como Científicos coreanos logran clonar embriones humanos con fines médicos. El experimento abre camino hacia la curación de la diabetes o el Parkinson (El País, 13-2-04), deberán entender que con fines médicos se refiere sólo a la curación de enfermedades —y no a la clonación de individuos— o que abre camino hacia puede significar en la práctica décadas de investigación en laboratorio antes de alcanzar una medicina fiable.
Así leerán y escribirán Tere y Jaimito cuando sean mayores. ¡No es ciencia ficción! Somos ya muchos los que hoy tenemos que comunicarnos así… y serán muchos más en el futuro. ¿Qué podemos hacer para preparar mejor a nuestros chicos?, ¿cómo podemos ayudarles a formarse para poder participar con éxito en esta compleja encrucijada de textos políticos, especializados, electrónicos, plurilingües y multiculturales que nos rodean?
Este monográfico ofrece decenas de respuestas a estas preguntas —como las mías, resumidas en la página siguiente—. Ofrece recursos, materiales, ideas y sugerencias para enriquecer nuestras clases de lectura y escritura, para llenar- las de prácticas auténticas, en las que chicos y chicas puedan experimentar en carne propia la fascinación y la dificultad de la escritura. Propuestas para ser lector y autor durante unas horas, para engancharse al camino de la alfabetización, para engendrar y nutrir las voces escritas de la juventud, para impedir que nadie quede callado, para fomentar que Tere y Jaimito pueden llegar a ser
una Teresa y un Jaime llenos y plenos en 2025.

Ideas para leer y escribir en el siglo XXI

Navegando entre la lectura. Ilustración de Eugénie Varone.

Navegando entre la lectura. Ilustración de Eugénie Varone.

1. Abrir el aula a la realidad escrita del entorno.
Que la gran diversidad de escritos de la calle, de la biblioteca, de la comunidad, entre en el aula. Que chicos y chicas aprendan a leer y escribir lo que realmente quieren poder hacer, que aprendan a leer lo que van a tener que comprender en su vida, que aprendan a escribir lo que el futuro les va pedir. Que descubran el poder que tiene la lectura y la escritura. Que el mundo electrónico entre también en el aula y no solo en algunas asignaturas: ¡en todas! En la clase de lengua, en la de matemáticas, en la de sociales…

2. Poner énfasis en el significado y en la interpretación.
Leer significa comprender y escribir, hacer comprender. Importa menos oralizar unas líneas, hacer buena caligrafía o memorizar las reglas de acentuación. Lo apasionante de leer es comprender lo que piensan los otros; lo fascinante de escribir es descubrir que los otros pueden leer —y comprender— lo que uno piensa. Busquemos la manera de que los alumnos gocen leyendo y escribiendo: así descubrirán su utilidad, su sentido y tendrán unas ganas locas de leer y escribir.

3. Leer y escribir en cooperación.
Leer y escribir no son tareas individuales. Sí son procesos mentalmente individuales los actos de reseguir con los ojos un escrito y decodificar el significado de cada palabra o teclear y visualizar en la pantalla una tras otra las letras de una oración. Pero leer y escribir también es interpretar el significado que adquiere una palabra en cada contexto, buscar ideas y organizarlas con coherencia… Y todas estas operaciones las podemos realizar con nuestros compañeros: podemos leer y escribir en pareja, con coautores y colectores (¡curioso que no exista esta palabra en español!).

4. Hablar para leer y escribir.
Leer y escribir no son tareas silenciosas. Al compartir con un colega la interpretación de un texto, autores y lectores verbalizan su pensamiento, lo contrastan con otros puntos de vista, lo razonan y justifican. Hablar constituye una poderosa herramienta para construir, negociar y socializar el significado. Hablar también permite desarrollar los procesos cognitivos implicados en el uso del lenguaje. Leer y escribir requiere poder hablar de lo que se comprende y de lo que se comunica. Dejemos que chicos y chicas hablen mientras leen o escriben. Estimulémosles a hacerlo.

Arropada por las palabras. Ilustración de Catrin Welz Stein.

Arropada por las palabras. Ilustración de Catrin Welz Stein.

5. Poner énfasis en el proceso.
Leer no consiste en oralizar o subvocalizar un texto en carrerilla hasta el final; escribir no consiste en completar hojas en blanco. ¡La escritura no entiende de improvisaciones! Comprender exige releer varias veces, intercambiar impresiones con otros, revisar las primeras hipótesis, matizar constantemente lo que se entiende. Escribir requiere hacer borradores y correcciones, elaborar ideas personales, adaptarse a cada audiencia. El aula no puede esconder esta realidad sobre el uso de la escritura: chicos y chicas deben reelaborar sus interpretaciones como si fueran esculturas de barro.

6. Leamos y escribamos con los chicos.
Somos, los docentes, los lectores y los escritores más expertos que tiene el chico a su alcance. Pongámonos a leer y a escribir con ellos y para ellos, sus textos y nuestros textos. Mostremos en vivo cómo leemos y entendemos un texto, cómo nos equivocamos, cómo consultamos el diccionario, cómo formulamos hipótesis y luego las confirmamos deshechamos, cómo releemos y corregimos. Del mismo modo, mostremos cómo se buscan ideas, cómo se hace un mapa mental, cómo se revisa un primer borrador, cómo se reformula el texto paso a paso. Convirtamos el aula en un espacio vivo, en un taller de experimentación donde chicos y chicas puedan sentir en los poros de su piel el significado de las letras.

Tomado de Proyecto Educativo
El libro de nuestra escuela, revista gratuita editada por Editorial Planeta.

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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