Contar un cuento

Jesús Rosas Marcano

JRM-otra-risa1-300x286La tradición oral – y ya que se habla de fábulas y cuentos – ha sido la nodriza de la literatura para niños ¿y por qué no, de la literatura en general? La memoria colectiva del pueblo es la autora anónima de todos los cuentos tradicionales. Todo muy anterior a las civilizaciones escritas, porque las fábulas eternas que llevan al país de las maravillas han perdurado de generación en generación. Entonces el autor podría ser un contador de cuentos dotado, que jamás recita de memoria el texto que sabe. Su trabajo asocia estrechamente memoria y creación, lo que trae por consecuencia que muchos cuentos se modifiquen más o menos profundamente cuando el contador observa las reacciones del auditórium. Esto sería la explicación, o una de las razones mayores de la variabilidad del folklore, de la multiplicidad de versiones de motivos y de rasgos de cuentos típicos.

Por adaptaciones espontáneas la literatura escrita se fue enriqueciendo de la oralidad y la evocación de un tiempo lejano, irreal, queda marcada en la célebre forma “Había una vez”, lo que hace entender a los niños que la historia contada no es del presente.

De aquí arranca la noción de lo maravilloso de la creación de un mundo irreal, mágico, más apegado que el nuestro. El nutriente de todas las manifestaciones poéticas.

El niño menor de siete años cree en lo fantástico. En su imaginación todo termina bien, como por encanto. Hadas, magos, sillas, relojes, todo se anima. Los animales tienen comportamiento humano. El país de las maravillas y la realidad cotidiana se confunden.

Lo maravilloso ha tenido sus cuestionadores y su condena parte por desviar el juicio del niño, por contaminar o falsear sus observaciones, por poblar su espíritu de quimeras, por modelar peligrosamente su sensibilidad. Pero a pesar de esos riesgos que necesariamente debe correr, su razón de ser es su atracción para el niño que debe cumplir una misión en el desarrollo del alma infantil (ver Soriano).

Todos los niños gustan de los cuentos. ¿Cómo podría ser de otra manera? Inspirados de la tradición o fruto de la imaginación de un autor contemporáneo, moralizador, humorista, los cuentos transportan a grandes y pequeños al tiempo de una historia, al país de lo irreal, al dominio del sueño y de lo inverosímil.

La afectividad del niño se abre a la escucha de las palabras como a la vista de la imagen. Según lo que se dé a ver a los niños, según lo que le sea leído o contado (Janine Despinette), su visión futura será modificada. Y de acuerdo a la influencia que lo rodea, ésta será práctica, para algunos; para otros, científica y para un número más pequeño, poética.

Las corrientes modernas de la literatura para niños han atacado encarnizadamente a muchas obras ya clásicas del género. Se las acusa de arrastrar a los niños hacia la facilidad, puesto que bastaría un golpe de varita mágica para sacar al héroe de una situación peligrosa. Se señala la crueldad de Caperucita desventrando al lobo, al asesinato de los hijos del Ogro por parte de Pulgarcito. Los modernos estudiosos igualmente ubican esta clase de maravillas en cuentos de advertencia, obras del suspenso infantil que se integrarían en lo que se ha venido a llamar “La Pedagogía del Miedo” (según Soriano).

Pero (Cecile Colas) las hadas, los diablos, las brujas no deben ser separados sistemáticamente de las lecturas infantiles, porque pertenecen a un dominio de la imaginación del niño. Aunque Marco Soriano señala que siendo las hadas una especie de Virgen María en devaluación, destinadas a no creyentes o creyentes particularmente incultos, no se pueden eliminar junto a los demás mitos del pasado, ridiculizándolos, sino creando nuevos mitos, más poéticos, más adaptados a la realidad. Pero la evocación de la violencia e igualmente de la muerte no deben ser proscritos de la literatura. Su existencia, por ser una realidad tangible, dependerá de la manera y de la habilidad del contador (Cecile Colas).

(*)ROSAS MARCANO, Jesús. “Contar cuentos” en: La voz creadora del contador de cuentos. Editorial AVELIJ. Caracas. 1978. pp. 1-3.

 

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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