La palabra en el niño germina

David Figueroa Figueroa

La trascendencia está en lograr interpretar a nivel de lenguaje y a nivel del corazón, a nivel de interpretación emotiva y artística, lo que en momento dado se vive y en poderlo transmitir de una manera artística”.

Alga Marina Elizagaray

Enrique Pérez Díaz

Sobrada razón tiene esta escritora cuando se refiere al hecho creativo-literario, ya que cuando el lenguaje no tiene un hilo mágico-real, solamente son palabras y nada más. Si fuera lo contrario, todo ser humano sería un escritor o artista en potencia, cosa que la vida y la historia nos explican con claridad.

En el libro LA ESCUELA DE LA FANTASÍA de Gianni Rodari, conseguimos: “La fantasía no está en oposición con la realidad, sino que es un instrumento para conocerla, es algo útil que se debe dominar”. Más adelante, explica: “La fantasía sirve para analizar la realidad, por ejemplo, para explorar el lenguaje y todas sus posibilidades, para ver qué es lo que resulta cuando se hace que las palabras choquen entre sí”.

Van estos párrafos anteriores para conversar sobre algunos textos narrativos del creador cubano Enrique Pérez Díaz; comienzo con el cuento: ¿SE JUBILAN LAS HADAS?, creación que se encuentra en la antología, ESPIGAS BLANCAS EN EL CORAZÓN DEL TIEMPO; selección y notas de la escritora Laura Antillano, Casa Nacional de las letras “Andrés Bello”, Caracas, 2005. El relato empieza: “Cierta hada que una vez conocí vivió siempre entre las páginas en un libro. Debía conformarse entonces con pasear de hoja en hoja, de una historia a otra y aparecer eternamente en las mismas aventuras”.

-Estoy cansada- decía a sus amigas- Aquí nunca ocurre nada nuevo y hoy, en el mundo, deben estar sucediendo tantas cosas”.

En el primer párrafo notamos la presencia del “YO”; quien da una ligera descripción de lo que hace el personaje central. En el segundo, la protagonista ya comienza a explicarnos el por qué se encuentra incómoda en aquel lugar donde habita.

Antes de seguir analizando el relato, es conveniente anotar lo que explica Mario Benedetti: “Un cuento no debe ser una novela corta, ni una novela debe ser un cuento estirado. El cuento es siempre una especie de corte transversal efectuado en la realidad. Ese corte puede mostrar un hecho (peripecia física), un estado espiritual (peripecia anímica) o algo aparentemente estático: un rostro, un paisaje. Pese a la relativa vigencia de este último aspecto, la palabra clave para identificar el género parece ser “peripecia”. Más adelante acota: “La anécdota es el resorte imprescindible del cuento”.

El relato en cuestión, trata de un hada que se escapa de su morada, quiere conseguir nuevas experiencias, lo que ignora el personaje es que el universo ha dado muchas vueltas, que algunos seres humanos están alienados porque utilizan los adelantos científicos para desposeer, es decir el hombre no aprende, desaprende. Así el hada llega a tres sitios: a un palacio, a un parque y a una ventana. En el primero se encuentra con un grupo de personas que la confunden con una quinceañera; cansada de las posiciones a que fue sometida por aquellas personalidades, inicia el vuelo hacia otra parte. Entonces consigue un lugar donde varios niños la interrogan, “¿Quién eres? ¿Son tus quince o ya vas para los carnavales?” Ella un poco aturdida, pregunta “¿De qué hablarán? Yo soy un hada, aclaró al fin”. Los chiquillos ignoran el significado de la palabra y piden radiograbadoras, doblecaseteras, chiclets, televisores, etc. Nada de eso le dio el hada, en cambio su vara mágica trajo lluvia, nieve, unicornios, centauros, hasta un Pegaso; los muchachos descontentos seguían pidiendo artefactos, la magia sólo producía seres excepcionales. Luego aquellos traviesos quedaron convertidos en los objetos que deseaban. Al final el hada nota que en una ventana hablan de cosas que le son familiares y en reconocimiento le ofreció un regalo, la niña solamente pidió que ellas (las hadas) estén presentes en el soñar de todos. Rápidamente el hada le dio el pedimento. Entonces el “YO” vuelve a cabalgar el horizonte y el autor se hace creador literario.

La que mejor nos da una pequeña descripción del relato es la escritora Laura Antillano, cuando explica: “Las hadas del cuento representan dos generaciones con siglos de distancia, la mayor advierte a la menor que no se busque problemas, pero ella, con la audacia propia de la juventud quiere incursionar en nuevas vías, y descubre que el asombro ha sido sustituido por el afán de poseer objetos desvirtuadores”.

El relato lo acompañan algunos recursos literarios, tales como: “Pasear de hoja en hoja”, “Dejó que el viento la paseara a su antojo”, “De las cuales llovían estrellas”, “Sus lágrimas le llovían encima” (Metáforas), “Volando como una lechuza desvelada”, “¡Tan linda como en los libros que tú me lee”, “Su varita refulgía como una esperanza” (Símiles), “Salió volando del antiguo libro y no se detuvo hasta llegar a una ciudad”, “Recalcó la anciana de veinticinco siglos de experiencia”, “Debe acompañarme toda la vida” (Hipérboles), “Podrías perderte en la nada”, “El animal decidió disolverse en su propio fuego” (Paradojas), “Dijo la jovencita”, “Hay libros de animalitos”, “Aclaró una niñita”, “Venden libritos”, “Su varita mágica”, “Los chiquillos gritaban” (Diminutivos).

Quizás esté equivocado, pero Enrique Pérez Díaz tiene muy claro lo que afirma la escritora estadounidense Susan Sontag: “Una sociedad capitalista requiere una cultura basada en imágenes. Necesita suministrar muchísimo entretenimiento con el objeto de estimular la compra y anestesiar los dolores asociados a la clase, la raza y el sexo. Después de treinta años veo que lo único que la gente ha aprendido es a consumir. La sociedad de consumo le enseñó a la gente que lo mejor que pueda hacer en su vida es comprar. Hace años sabíamos qué era el capitalismo, pero no sabíamos cuán poderoso era. Sobre todo, nunca creímos que el consumo llega a ser una ideología”.

Indudablemente que todo escrito está íntimamente ligado con el autor, ya sea fantástico o real, ya sea para niños o para adultos. En esencia es el lenguaje el que produce la dirección o mensaje que desea transmitir, también es su arma liberadora.

Ahora trataré de conversar sobre el libro “LA VIEJA FOTO” ejemplar que me que me obsequiara el autor en el 4to Encuentro Internacional con la literatura infantil y juvenil, Carabobo – Venezuela, 2009.

Es la historia de una niña con una madre periodista que se distancia del esposo, la protagonista pasa mucho tiempo en soledad, allí aprovecha para escribir. La progenitora solamente se encarga de su trabajo, también de llenar a la infante de regaños porque no hace lo que ella desea. Siempre veremos a una niña conversando consigo misma, así pasa el tiempo, entre las cuatro paredes y algunas veces el hablar con su abuela y su padre. El hecho de vivir en aislamiento le da cabida a la imaginación y a la escritura. Cosa que necesita generalmente un ser dedicado a tan difícil oficio. Olvidaba decir que sus compañeros de estudios muchas veces congenian con ella y se anotan en obras de teatro donde su intelecto toma aliento. Con la abuela dialoga sobre fotos que consigue en algún álbum, de allí el nombre del relato. Cuando está más crecida quiere entender el comportamiento de la madre y de aquellos que la rodean; pero nacemos con cierta diferencia con los demás, y muchas veces eso lo hace imposible. Gana varios premios por sus escritos y al final entre sueño y realidad se escapan con el profesor en compañía del cielo y el futuro.

Cuando tengan la oportunidad de leer este cuento, notarán que el lenguaje no tiene nada de retórico, es verse los infantes en sus propios espejos, son palabras que se oyen desde nuestra misma vida. Es estar frente a frente con la existencia que hemos vivido, o que algunos han tenido mientras crecen y moran en su transitar por la realidad.

En el prólogo, el renombrado creador habanero, Félix Pita Rodríguez, acota: “La fantasía y la imaginación están, pero funcionan a través de una sensibilidad pura y sin oropeles. La autenticidad nos golpea enseguida: es así como, sin duda, hablaría un niño enfrentando a una situación determinada. Consideramos que este texto ejemplar, el autor alcanza la perfección buscada tan ansiosamente”. Más adelante, acota: “Estamos ante el hecho concreto de una expresión infantil entregada en un lenguaje realmente infantil que logra su propósito a plenitud”.

Una vez escribí: Los textos poéticos, narrativos, dramáticos, novelísticos o de otra índole creativa, tienen por seriedad serlo, puesto que de nada serviría caer en el mundo de la pesadez lingüística, tampoco es llenar páginas donde la nada es lo único que exista. Más delicado aún cuando se trata de obras destinadas a los infantes, pues sabemos que estos pequeños en poco se diferencian de los duendes, maestros inseparables de la ubicuidad, poetas que transforman las figuras que ven o palpan en universos lejanos y cercanos.

Es que la literatura como vía para conseguir cómplice, tiene que buscar la empatía, buscar que las miradas se llenen de convivencia. Es dar y a la vez recibir, es instalar un diálogo donde pasado, presente y futuro galopen como caballos en sabanas de nubes y cielos. La literatura como toda creación artística debe colmarse de enigmas, la subjetividad-objetiva agarradas de las manos como recién casados. El estudioso venezolano Efraín Subero, explica: “Las implicaciones sociológicas, psicológicas, históricas, filosóficas, ideológicas, geográficas, del hecho literario, son innegables. Ya no se puede desligar la literatura de los complejos contextos que la condicionan y a los cuales ella condiciona”.

Pensar que los niños son solamente niños, es olvidar o ignorar lo que dejó para la posteridad el gran escritor Alfonso Reyes: “Todos llevamos, a sabiendas o no, una jitanjáfora escondida como alondra en el pecho”. Desatender el llamado de la inteligencia, es no entender que los infantes son juegos que juegan con el juego del corazón y la palabra.

Transcribo algunas afirmaciones relacionadas con el hecho literario proporcionadas por el creador: “Aunque leyendo seamos libres paradójicamente a la vez resultamos cautivos. Libres de nosotros mismos y nuestras penas o anhelos: Cautivos de otros (y otros muchos tantos, que no alcanzamos a adivinar siquiera) y que intervienen en el proceso creativo de ese hecho cultural y de comunicación llamado LIBRO. Somos libres en tanto elegimos esa senda alternativa de vidas paralelas; cautivos en la medida en que no vamos adentrando en una historia u otra para irnos lejos, tanto y más quieran aquellos que la inventaron o editaron”.

A continuación a algunos recursos expresivos que se dan citas en el relato: “Formal como una muñeca”, “Si pudiera saltar como una rana”, “Es como una cueva grande”, “El cielo está sobre nosotros como si fuera un techo de luz”, “Muy bonitos, como los días nublados”, “Tan grises como esa foto”, “Pequeños cangrejos que parecían de juguete”, “Abuela es para mí como un camino”, “Se desliza como una paloma tímida en mi hombro”, “Allí las tiene sentadas como estatuas frías”, “Yo me aburría como una pobre muñeca solitaria”, “Porque en el sueño todo parece gris como el traje”, “Porque somos en verdad como el día y la noche”, “Su mano es para mí como un puente” (Símiles). “Comerme con la mirada”, “Las nubes azules pasan diciéndome adiós”, “Yo estoy brillando en los de mi abuela”, “Aplaudimos con el corazón”, “En sus ojos leo muchas promesas”, “La canción nacía en sus bocas”, “Se vuelve un ciclón dentro de su habitación”, “El fuente es sólo de espuma y flota sobre el aire”, “Escucho la canción del agua” (Metáforas). “Todo ha cambiado tanto, que siento ser otra”, “Un país como Cuba, que todo el año parece un horno encendido”, “La chismosa número uno del barrio”, “Yo misma no salía de mi asombro”, “Afuera llovía como si toda el agua del mundo se hubiera volcado”, “Mi corazón comienza a latir tan aceleradamente que casi me duele el pecho”, “Mi vida quedó destruida luego del divorcio” (Hipérboles). “Una señora muy viejita”, “Con sus risitas y palabritas”, “Vino aquel gatico”, “Cómo un animalito”; “Palitos chinos”, “Un poquito de compañía” (Diminutivos).

Concluyo con este párrafo del poeta y educador Efraín Subero: “Por otro lado, ya no puede juzgarse la literatura como si fuera un libro o un objeto. Porque antes que la literatura llegue al niño pasa por el tamiz del creador. Y este creador está implicado con su propio acontecer. Por eso toda la literatura es autobiográfica”

Enrique Pérez Díaz. (La Habana, 1958) Narrador, periodista, editor e investigador. Ha publicado, entre otros, Inventarse un amigo, País de unicornios, Monstruo si, Mensajes, Minicuentos de hadas, Escuelitas de los horrores, El último deseo, Las cartas de Alain, ¿Se jubilan las hadas?. Tiene en su haber varios premios: La Edad de Oro, Premio Especial Abril 2001, finalista de EDEBE de España y del Premio PARA LEER EL XXI del IBBY.

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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4 respuestas a La palabra en el niño germina

  1. camero500 dijo:

    Gracias por esa reseña. La reflexión sobre el contar creativo es provechosa. Salud.

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  2. luz marina almarza dijo:

    Felicito al estimado profesor Figueroa por su acucioso ensayo sobre un tema tan debatido dentro de la literatura para niños, como lo son las hadas y la fantasía. Este ensayo debiera ser leído en alguna cátedra de literatura infantil de pre y post grado. Buscaré en mis textos esta preciosa antología elaborada por la especialista, profesora y escritora Laura Antillano para releerlo, repasarlo. Gracias por compartirlo, mi estimado JGG.

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  3. Limber Anotonio dijo:

    Qué grato es contar con ustedes, a quienes conozco sólo por lo que dicen. Quisiera también escuchar sus voces y verlos caminar. Limber Antonio

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  4. Isabel Morales dijo:

    ES UN LINDO RELATO QUE SE DESENVUELVE EN MAGNIFICOS ESCENARIOS..!

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