El tema de la fantasía en los niños

  • Jesús Pérez Soto

“La imaginación es un acto, no una cosa”

Jean Paul Sartre 

Se me ha ocurrido pedir a los niños que me ayuden a elaborar el final para una historia y he encontrado tantos finales como participantes hay en el salón. La sinopsis del cuento fue la siguiente: 

Se imaginan ustedes que exista un niño que se esconda de los demás pero que no lo haga detrás de la puerta o debajo de la cama, tampoco se sube a los

Sirena. Rob Gonsalves

árboles o si es muy flaco lo haga detrás de las rayas de su piyama. Esta, precisamente es la historia de un pequeño que cuando no deseaba ser molestado se escondía dentro de las fábulas.

Si la fábula era muy pequeña se metía por algún huequito. Si la fábula era del tamaño de un dinosaurio entraba por la puerta principal: por el “había una vez”. 

Cuando quería ser encontrado lo más rápido posible, se escondía en el primer libro que estaba a la vista. Su mamá solo debía buscar el primer cuento y leer. A veces lo encontraba disfrazado de lobo feroz, otra de caballero andante peleando con los molinos de viento y en una oportunidad le robó el traje a un rey creyendo que su mamá no se daría cuenta del disfraz.

Pero cuando no quería ser encontrado fácilmente, se metía en el libro menos pensado hasta que una vez…

A partir de aquí comienza la participación de ellos, pero primero pensé en la creación de un vínculo de identificación entre los niños del salón (niños reales) y el niño del cuento (niño ficción). Tal como sugieren los “expertos” de la literatura infantil, los personajes de las obras para niños deben tener edades de niños, y las acciones por su puesto deben correlacionarse con los dones o poderes mágicos que el escritor le obsequia al personaje.

Al entender esto los alumnos comprendieron que el niño del cuento tenía un poder: entraba y salía de las historias a su antojo y lo otro, que lo hacía más por un asunto de “diversión” que de aislamiento, en realidad él no deseaba esconderse para no ser molestado, se escondía para que su mamá lo encontrara, recordemos que el placer del juego del escondido no está en no ser hallado sino al contrario en ser descubierto; si no me encuentran sufro el temor del

El paraiso de los gatos. Remedios Varo

abandono y ningún niño -y aquí me atrevo a incluir a los niños de los cuentos puesto que son creaciones de adultos que tuvieron niñez- le gusta estar en situación de abandono.

Como descubrieron el vínculo que los une al niño-ficción, que no es otro que “el juego” fue más fácil para ellos atreverse a proponer algunas sugerencias. Analicemos la siguiente conversación:

__Sikiu: El niño entró en un libro de dragones y luego un mago le lanzó un hechizo y lo sacó del libro. (un final muy lineal)

__Orlando: El niño quedó encerrado en un libro. (un final muy abierto que da para imaginar otras cosas)

__Profesor: ¿Y la mamá? (pregunta hecha para que ver qué surgía, recordemos que Mamá es símbolo de complicidad, refugio, salvación…)

__Dionel: La mamá se enamora, se casa y tiene otro hijo. (asume que el niño está contento con quedar encerrado en el cuento y soluciona la angustia de la madre casándola e inventando un hijo “sustituto”, es el clásico, todos felices para siempre) 

__Fernando: El niño se vuelve personaje y se queda viviendo en el cuento (ésta es la versión de Orlando pero explicando por qué queda dentro del cuento)

__Profesor: ¿Y si el niño se esconde en uno de los libros más antiguos y al mismo se le desprende la  hoja y luego el viento la eleva y al salir a la calle hay señales de lluvia, no corre el niño riesgo de desaparecer si el agua moja la hoja?

__Krishna: No porque la mamá lo puede buscar en otro ejemplar (esta niña apoyándose en su experiencia lectora acude a la lógica: el cuento es igual en todos los libros así haya mucha distancia entre una edición y otra)

__Marielisa: Recuerda que el niño no es un personaje, es real (al decir real lo señala entre comilla (“”) para establecer la diferencia entre el niño que tiene el poder de esconderse y los personajes de los cuentos donde él entra, es decir para Marielisa el niño que se esconde está más cercano a ella, más próximo a su realidad, por ello termina afirmando: solo puede estar en un libro a la vez.

__Marielisa: Y si la mamá entra en el cuento y lo salva (apoyándose en su experiencia de hija protegida busca la salvación en la madre)

__Krishna: La mamá __Krishna: Es cierto, yo no puedo estar en dos salones a la vez. (ahora asume que el niño del cuento es real como ella)

         Silencio en la sala…

no puede entrar al cuento porque no tiene el don de la imaginación además la página está perdida. (es cierto, por ningún lado se ha dicho que la mamá tiene el poder de entrar en las historias, lo hace leyendo y leer es un acto más cercano a la realidad del  adulto (madre) que imaginar)… 

Lamentablemente la conversación llegó hasta este punto y cuando más se ponía interesante, porque en la actual escuela casi nunca hay tiempo para el ejercicio prolongado del dialogo, no hay prosecución para el aprendizaje en ninguna de las asignaturas, primero porque son muchas, segundo porque para cada una

Hacia la torre. Remedios Varo

hay un docente que trabaja aislado y tercero porque continuamente nos están pidiendo realizar actividades producto de la abundancia de fechas patrias y conmemoraciones de planes y programas que han saturado nuestro sistema educativo.

No podré saber hasta dónde hubiesen llegado los aportes de los niños en esta discusión. Lo que sí es cierto y apoyándome en lo que dijo Krishna es que para los pequeños el asunto de la imaginación tiene que ver más con ellos que con los adultos, sería por eso que se adueñaron del tema con una facilidad increíble dando a entender que en asuntos de fantasía están plenamente dotados para participar e incluso con cierta aparente simplicidad. Sin duda que hay mucho que aprender de los niños en materia de imaginación, esto me hace ir una y otra vez a Rodari, su propuesta para estimular el ambiente en el que crece el niño, plasmado en su “Gramática de la fantasía” cada vez se vuelve más vigente y con el tiempo puede ir nutriéndose de nuevos hallazgos y para eso están los niños para ayudarnos.

 John Dewey pensaba que la función de la imaginación es la visión de la realidad y de la posibilidad, que no pueden mostrarse en normales condiciones de percepción sensible. Su función –aclara- es la de penetrar claramente en lo remoto, en lo ausente, en lo oscuro y a partir de allí ayudar a la comprensión no solo de la literatura sino de la historia, la geografía, los principios de la ciencias e incluso la geometría y la aritmética. Hegel por su parte distinguía la imaginación de la fantasía pero partiendo de un punto en común; para él ambas son manifestaciones de la inteligencia: pero la inteligencia como imaginación es simplemente reproductora (disponible para el mecánico, el arquitecto, el albañil, que les sirve para fines meramente prácticos como imaginar la cama cuando hay sueño); como fantasía en cambio, es creadora y está más ligada al artista. 

De lo anterior deduce Rodari que la función creadora de la imaginación pertenece al hombre común, al científico, al técnico y luego para distanciarse un poco más de la idea de Hegel concluye, es tan necesaria para los descubrimientos científicos como para el nacimiento de la obra de arte; e incluso condición necesaria de la vida cotidiana. Es decir, Rodari asume como sinónimo los términos: imaginación y fantasía, tal como lo conciben los niños y los adultos hoy en día.   

Vygoski también se detuvo a estudiar el tema, describiendo a la fantasía como un modo de operar de la mente humana, reconociendo que todos los hombres,

Tránsito en espiral. Remedios Varo

y no solo unos pocos privilegiados (los artistas) tienen aptitudes para la creatividad, aclarando que la diferencia en el talento se revela casi siempre como producto de los factores socioculturales.

Siendo esto cierto no queda más que ayudar a los niños y a las niñas a crecer en un ambiente rico en impulsos y estímulos, la escuela debe convertirse en un laboratorio de la imaginación y la fantasía para que cada niño discuta con sus colegas sus propios temas con sus propias palabras, y a nosotros los maestros no nos queda otra que ser “animadores”, agentes externos del aprendizaje. La invitación es para que los sigamos ayudando.     

 

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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2 respuestas a El tema de la fantasía en los niños

  1. Tenes mucha razón cuando decís que debido a las interrupciones “curriculares” la verdadera educación queda relegada como la imaginación misma a la que parece existiera una consigna de erradicarla asesinándola prematuramente de la fértil mente de los niños. Cuantas veces me dijeron mis “profesoras”: Sos muy fantasioso , así no vas a llegar a ninguna parte. !Como si se llegara a alguna parte careciendo de la fantasía y la imaginación! ¿Será que se limita al máximo la imaginación de los niños para evitar tener adultos creativos y pensantes?
    Felicidades por tu posteo y por abonar la fértil imaginación de los niños de la cual tenemos mucho que aprender.

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  2. yulaydy dijo:

    me gustan las sirenas y quisiera ser una de ellas ustedes no

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