No siempre el gato es el gato

David Figueroa Figueroa

Carlos Ildemar Pérez

Leer es un actividad contemplativa que requiere concentración. Es necesario amar las palabras, dejarlas resbalar dentro de uno, detenerse a veces para meditarlas; recibir pasivamente el pensamiento de alguien o medirlo con el propio pensamiento”.

Jacqueline Kerguéno

¡A QUE NO ME COME EL GATO! del poeta Carlos Ildemar Pérez me hizo hace dos años una jugarreta, cuando me disponía a leerlo con atención, como por arte de magia desapareció de mi vista, hoy que lo tengo de nuevo en mis manos, me propongo a comentarlo desde una óptica propia e informal.

Lo primero que diré, es que el libro se puede asumir como un cuento-poema o como un poema cuento, desde las dos perspectivas, usted conseguirá que las palabras juegan un rol literario, razón para valorarlo como prosa o verso. Para nadie es un secreto que la metáfora hace siempre de niño malcriado, es decir, sus ojos se vuelven correrías, fantasmas, mares, riachuelos, luciérnagas, hojas y todos los animales del globo terráqueo. La ubicuidad es y será el nombre que más le pertenece, que más refleja su rol y su noche.

Octavio Paz nos dice: “Gran misterio: el poema contiene poesía a condición de no guardarla; esta hecho para espaciarla y derramarla como la jarra que viene en el vino o el agua”. Tan cierto que para nada sirve lo escondido, para nada sirve lo literario si el mismo hombre nunca saboreará las esencias de sus cosmos. Escribir es leer.

¡A QUE NO ME COME EL GATO! es la historia de un micifuz que incursiona (como todo personaje principal) por miles de vericuetos, humanizado va en tropelía; allí están los rincones, la sala, el techo, jardines, mesas, cocina, muebles, esquinas

Cortázar. El Gato utópico

ventanas, tardes, mañanas, etc.; vecino a un ratón; personaje que estará con el gato durante su estadía en la vida. Los dos llegan a ponerse viejos, cada uno ocupando su lugar como seres diferente que son. El gato siempre intimidador, el ratón más que acorralado.

Una de las cosas interesantes del libro, es que el ratón explica las cosas que le van sucediendo, el gato por el contrario generalmente está callado.

Tan así que muchas veces oiremos al roedor refunfuñar: “A esta casa humana llegue/ primero que el gato/, pero él con orejas como cachos, /parece aquí el rey del castillo”.

Al parecer al gato suertudo/es el único/que está con derecho a desempeñarse/como el más bravucón de la comarca”.

El gato me quiere comer, / y puesto que soy ratón/lo único que hago es ir/a un zarpazo de distancia/delante de él/ ¿Qué tontería”.

Si a la chiquita vamos, veremos al ratón como personaje central, puesto que, como dije anteriormente él a cada rato habla más y más habla, todo un compendio de locuacidad: “Debo correr rápido,/más aprisa, mucho mas veloz, ¿uff rapidísimo,/procurar la velocidad/ de un cohete espacial/para que no me coma,/ni me trague,/o me engulla/ese terrible glotón ratonero”. Siempre el gato sumergido, mientras el roedor pone la lengua a funcionar. Especie de campana cuando anuncia la misa de los domingos. Un vendedor de barajitas en cualquier mercado de la ciudad. El loro de lunes a lunes.

La ensayista zuliana Iliana Morales Gollarza, amenamente nos da ciertos lineamientos sobre la obra, escuchemos: “Cada verso es el gato. O mejor el verso es un gato. Juega entre cuatro patas, arma una episódica vida entre objetos y rutinas. El libro se abre ante el cuento para abrirse a la sombra brava de la palabra que cruza por la vía y va dejando la huella de un significado”.

El verbo transformado en un espejo que a cada instante refleja los senderos transitados de los actuantes, la palabra protagónica y a la vez inductora al descubrimiento de curiosidades.

¡A QUE NO ME COME EL GATO! es un libro escrito por un adulto que sabe y siente la niñez con sumo aliento, el hombre hecho mago para poder inducir al lector de poca edad en los caminos fervientes de la lectura, la imaginación, ver las noches convertidas en días y los días convertidos en noches.

Transcribo un fragmento del ensayo, ELOGIO A LA LECTURA, SI ASÍ LO QUERÉIS del Profesor José Luis Polanco, por estar estrechamente ligado a la lectura como algo que deberíamos hacer diariamente, como algo que no se puede dejar jamás, veamos: “A veces, leo para viajar, para huir de la cárcel de lo cotidiano y liberarme de las garras de la rutina; para escapar al discurso geométrico de vida y salir al encuentro de lo maravilloso. El libro es entonces canto de sirena, y no deseo resistirme a la llamada de su voz mágica. Abro el libro para soñar, para sentir y emocionarme, para que se funda el mar helado que, en cuanto me descuido, gana terreno de mí; o para ver si tengo la fortuna de encontrar, como Ulises, una nueva Nausica y un islote de felicidad respetado por el tiempo”.

El volumen que estamos comentando llena esa perspectiva, nos hace sumergirnos en el océano de la realidad irreal, (perdonen el neologismo) niños como adultos andando sin parar por los recónditos universos de la fantasía, donde estos personajes (el gato y el ratón) retozan con nosotros, dando la sensación que nuestro hogar fuese el ambiente común de ellos. Es decir, cualquier casa, agarraría de huésped a estos viajeros del espacio y del tiempo. Historia que tiene los elementos necesarios, que muy bien enumera la escritora Laura Antillano en sus notas: ESCRIBIR PARA NIÑOS, oigamos: “¿Por qué se escribe? Un impulso emocional, un estímulo o varios, hay una necesidad en juego. La percepción y la memoria, los sentimientos, la escena, el suceso, el recuerdo, el presente. Un aroma, un tacto. Acaso una melodía, la hoja de un árbol, una gota de sangre, cuantas cosas pueden convertirse en un resorte que abre compuertas y nos lleva a la escritura. Más adelante, explica: “La literatura es una forma de contemplación compartida, tanto leerla como escribirla”.

Theóphile Alexandre Steinlen. (1859-1923) Gato en el claro de la luna.

Humanización: “ De pronto me disfrazo con el silencio”, “ de esa gotera parlanchina que amamanta”, “buscaré conversar con esa sombra montaña”, “El muy engreído”/se pasa la lengua de engatusar/por el rabo”, “Olvido al gato y sueño que viajo por el aire”, “entonaría esa canción de cuna que empieza”, “como esa nubecita más azul que gorda”, “ Pesadillas/tengo pesadillas”, “seguidamente me convierto/en terrateniente de la cocina” ,, “Se acabó mi dormir y mi paciencia”, “mi mejilla/acabó boba de amor”, “el vals tartamudeo y se quedó callado”, “en la boca de cualquier cerradura”, “luego nos sentamos sobre la cabeza/de una gota de agua”, ¡Oh perdón señorita pata de silla!, ¡oh perdóneme usted, joven escalón!

Me gustó conseguir en el libro una especie de JITANJÁFORA, (texto poético o formula verbal en el que las palabras se desentienden del sentido y tratan de ofrecer un ritmo puro, superando la simple atención onomatopéyica), veamos:

giro girante, para giro giroso, como giro giranga,

Girigirogirogiro y girando

Me mareo mucho más…

Símil: “sigo siendo como una fruta dulce”, “tan gigante como una montaña”, “esos dientes tan filosos como una bruja” “Quedo frio,/como paraguas bajo lluvia”, “en lo alto de mi bolsillo/del azulado traje/como en esas torres altísimas/de un palacio encantado”, “renqueando/ como un pez fuera del agua”, “el sol en persona/resulta más transparente/que las cosquillas en los pies/de una gota de agua” “El gato y la mariposa/parecen dos niños buenos/jugando a ser amigos”, “Las pegajosas bombas de chicle rojo/como los labios de la protagonista”, “se arrastran tan despacito por el suelo/como una foca tatarabuela”.

Metáfora: “un sonriente atajo incandescente”, “ de pronto me disfrazo con el silencio/de un escondiste que está y no está”, “es mi corazón un gallinero alborotado”, “de la sombra cazadora de/ esta montaña lenta y bien gatuna”, “donde los días llegan con caras/de zoológicos amables”, “mientras enjuago los bostezos/de mis dientes”, “ A esta casa humana llegué/primero que el gato”, “de la barbada

Theóphile Alexandre Steinlen. (1859-1923). Apotheosis of the cats

telaraña/de un zapato”, “A ese planeta con piedras de sabor a pan”, “sobre el sol que hay servido en la mesa”, “ un ambulante gracioso jardín peludo/todo maullarte”, “en la madrugada de una mesa”, “Sin importar que sea más flaco que el viento”, “hasta llegare/a despeinar al sol”, “hare que el vecindario/se caiga de la cama, sentí un montón de algodón/de azúcar en la boca”, “Vivo en un océano/de estrellas/derramado en mi cabeza”, “Meteré mis pies/en los nidos de la lluvia”, “el gato desde entonces está más ciego que la ceguera de una piedra”.

Hipérboles: “A mil millones de kilómetros por/microsegundos”, “Pero me tengo que levantar/más cansado que la gordura/de una manada de elefantes”, “a inventar/el mayor ruido del mundo que encuentre/entre las ollas”, “dirige una pandillas gatuna/que de noche asusta/hasta la luna”.

Onomatopeya: “¡ja, ja,ja,ja! “, “ ¡Crac”, “tictac”, “miau”, “cataplum”.

Neologismos: “gatucho”, “gatunamente”, “gatista”, “Hummm”, “cuatrimala”, “segundillo”, “ajardinada”, “nubeventana”, “pancama” “bolisillocasa”,”magiquista”.

Para concluir apunto las palabras del poeta, en la cual se refiere a la escritura para los pequeños, leamos: “Cuando se escribe literatura para niños, la de verdad sin medias tintas, se está tan cerca de la inocencia que uno puede hasta llegar sentir el ensismamiento de lo espiritual, hallazgo que está cubierto de soledades “Más adelante comenta: “Por lo tanto, al escribir literatura infantil, o al leerla, no hacemos que encontrarnos con la intuición lúcida de la sabiduría del espíritu, cuya materia prima no puede ser otra que la atemporal niñez”.

Carlos Ildemar Pérez nace en Maracaibo (1964). Poeta y dramaturgo. Licenciado en letras, Magister en Literatura venezolana, Profesor de la Escuela de Letras en la Universidad del Zulia. Desempeñó labores docentes en las Facultades de Arte y Educación en la Universidad Católica Cecilio Acosta, ha recibido varios premios de poesía, entre los que se mencionan al Primer del III Concurso Literario, Mención Poesía del Vicerrectorado Académico LUZ con el libro Los Heredarios; el Primer Premio del Concurso Nacional de Poesía del Bicentenario Nacional del General Rafael Urdaneta con el libro Estrictis de la muchacha más cercana; Primer Premio en la Bienal de Poesía Udon Pérez, Dirección de Cultura de LUZ, con el libro El señor homo sapiens se hace a la vida del poeta ; Primer Premio en la Bienal de Poesía, de CORPOZULIA con el libro Quimera. Ha publicado también: Papá Civil, Sermones para vivir aquí, Olas para niños navegantes entre otros.

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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Una respuesta a No siempre el gato es el gato

  1. luz marina almarza dijo:

    Felicitaciones al poeta Figueroa Gonzáles, autor de este hermoso ensayo, posterior a la lectura atenta del poeta Carlos Pérez y su libro para niños:”a que no me come el gato. Me agrada su ensayo además de su análisis preciso y detallado destacando los valores estético-literarios, el comentario de otros autores de la literatura infantil que le dan mayor peso al comentario del texto, la obra de Pérez. Valioso texto además, por el personaje principal, donde se invierten los paradigmas donde este caso no es gato que se come al ratón, sino que el protagonista pasa a ser el ratón y este se mete en la mente del gato y sabe lo que piensa.

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