Sun Wukong: el Rey Mono de los niños chinos

Sun Youjun


Cuando era un niño, me gustaba proclamar orgullosamente: “¡Yo soy Sun Wukong”. Ahora, sin habérselo enseñado, mi hijo de nueve años también declara:

Sun Wukong rey mono

“¡Yo soy Sun Wukong!”. Sería difícil encontrar a un niño chino que no se identifique con Sun Wukong, el Rey Mono.

No es por casualidad que los niños chinos aman tanto a este personaje: Sun Wukong, también conocido como el Mono, es el héroe de Peregrinación hacia el Oeste, una novela clásica escrita por Wu Cheng’en, erudito de la dinastia Ming (c. 1500-c. 1582). Basándose en los cuentos populares sobre un monje de la dinastía Tang (conocido en la novela como Tripitaka), que fue hacia el oeste para buscar las escrituras budistas, como así también en la literatura de las dinastías Song y Yuan, el autor creó una gran novela mítica. Conforme los documentos históricos, un joven monje llamado Xuan Zang fue, en efecto, a la India en busca de los sutras budistas. Pero como él realizó solo este viaje de muchos miles de millas, que duró diecisiete años, y tropezó con muchos peligros y dificultades, este viaje fue investido de un fuerte sabor mítico en los cuentos populares. Tal vez la imagen de Tripitaka estaba limitada por el personaje histórico, puesto que en las historias fantásticas su lugar fue gradualmente ocupado por un enorme mono que lo ayudaba en sus viajes. En Peregrinación hacia el Oeste, este mono se transforma en Sun Wukong, el personaje principal de la novela.

Sun Wukong comienza su vida como un pequeño mono nacido de un canto rodado de la Montaña de las Flores y las frutas. En sus orígenes, está libre de preocupaciones y juega en la montaña con los otros monitos. Entonces es elegido Rey Mono, porque es el primero en entrar en la Cueva de la Cascada. Pero más tarde, enterado de que su vida está controlada por el Rey del Infierno y de que morirá algún día, se siente angustiado y se empeña en encontrar una forma de vencer a la muerte. Después de travesar muchas montañas y mares, encuentra finalmente un inmortal del cual aprende muchas artes mágicas.

Sun Wukong rey mono

Y también puede transformarse en cosas; por ejemplo, en un pino, o en un templo, usando sus ojos como ventanas, su boca como puerta y su lengua como estatua de un dios. Desgraciadamente, sin embargo, no puede encontrar un lugar apropiado para poner su cola, y la transforma entonces en un asta de bandera detrás del templo. Pero ¿cómo puede estar colocada un asta de bandera en la parte trasera de un templo? Por consiguiente, su adversario lo descubre a través de esta transformación.

De este modo, los niños aman a este héroe tan maravilloso que nunca se someterá a la opresión ni a la ofensa. No importa cuán fuertes sean sus enemigos, él se atreverá a resistir y a vencerlos con sus habilidades. Cuando la corte del infierno decide que, de acuerdo con el “Libro de la Vida y la Muerte”, el plazo de vida del mono Sun Wukong ha terminado, y arrastra su alma a las regiones del averno, el héroe saca su arma, el “bastón de las argollas de oro”, de dentro de su oreja y conquista su camino hacia el Palacio del Rey del Infierno. Tachando su nombre y la fecha de su muerte del “Libro de la Vida y la Muerte”, como también los de otros monos, declara: “¡Esto lo deja establecido! ¡No estamos bajo vuestro control!”.

Pero cuando el Emperador de Jade, soberano supremo de los cielos, oye esto, monta en cólera. No habiendo dado resultado su trampa para someter al Rey Mono, el Emperador de Jade trata de recurrir a la fuerza, enviando tropas celestiales a la Montaña de las Flores y las Frutas, en una campaña punitiva contra él. El Mono, a su vez, se subleva y vence completamente a los generales celestiales y sus tropas. Al final, el Emperador de Jade no tiene otra alternativa que otorgarle el título de Dechado de Virtudes del Cielo, y ponerle a cargo del Jardín de los Melocotones Inmortales.

Pero un día la Reina del Cielo planea un banquete en el cual se van a servir los melocotones de la inmortalidad, y todos los dioses y las divinidades son invitados, excepto el Dechado de Virtudes del Cielo. Incapaz de soportar semejante afrenta, este se transforma en un inmortal y llega al banquete antes que los demás; se bebe el vino imperial y se come el melocotón y el elíxir destruyendo así el banquete y haciendo estragos en el cielo.

Escoltando a Tripitaka al Cielo del Oeste para buscar los sutras budistas, el Mono Sun Wukong muestra las verdaderas cualidades de un héroe. Tripitaka tropieza con “ochenta y un peligros” en su camino, monstruos de todas clases que representan calamidades naturales y fuerzas del mal, y es el Mono quien siempre pelea en la vanguardia y barre con los demonios y los fantasmas.

En su camino hacia el Oeste, demuestra no solo un espíritu inconmovible, sino también inteligencia y sabiduría. Es ducho en descubrir los puntos débiles del enemigo, y reacciona en consecuencia. Cuando encuentra un adversario fuerte, se transforma en un mosquito. Escondiéndose bajo las burbujas de un poc de té que el monstruo va a beber, penetra en el vientre del enemigo donde da saltos mortales y agita sus manos hasta que la víctima pide clemencia.

A los niños les gusta el Mono Sun Wukong porque ven en él un reflejo de sí mismos y se identifican con él de muchas maneras. A Sun Wukong le place permitirse travesuras, enérgicamente y sin descanso, y siempre trata de superar las limitaciones. Antes de que el Mono acompañara a Tripitaka al Oeste, Avalokitesvara le tendió una pequeña trampa, poniéndole en la cabeza un bonete con una argolla de oro, y enseñando a Tripitaka a recitar el “Encantamiento de la argolla de oro”, por temor a que el Mono desobedeciera a su amo. El Mono es engañado al ponerse este sombrero, de manera que la argolla queda fuertemente apretada a su cabeza. Todo lo que Tripitaka necesita hacer entonces es recitar el hechizo y el Mono rueda por el suelo a causa del dolor en su cabeza cuando la argolla se la aprieta. Durante su viaje, Tripitaka usa siempre este método para castigar al Mono, algunas veces sin ninguna razón; pero a pesar de que es infinitamente ingenioso, Sun Wukong no encuentra la forma de desembarazarse de esta argolla. Este castigo siempre provoca en los niños una inmensa simpatía hacia el Mono, ya que, tal vez, lo asocian con las restricciones que sin razón aparente imponen en sus vidas los padres y maestros.

Peregrinación hacia el Oeste tiene cien capítulos y una extensión de más de 800.000 carácteres chinos. El original es demasiado largo y el lenguaje muy difícil para los niños, de modo que en los últimos años se han publicado diferentes adaptaciones de la novela, así como muchos dibujos animados y libros de imágenes. Gran número de libros populares de ciencia para niños hacen también uso del Rey Mono. Ciertamente, la imagen de Sun Wukong continuará siendo amada por los niños chinos.

 

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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