Cartas de amor

Giondelys Antonio Montilla Santiago

Una carta significa alegría porque nos trae noticias sobre alguien a quien queremos y que se encuentra lejos, que tenemos  tiempo sin ver. Una carta es un puente que nos une, nos acerca. Recibirla, es una fiesta de la amistad.

Enviar una carta nos emociona porque esa persona lejana tendrá noticias nuestras, nos hace palpitar el corazón el imaginar el momento cuando el cartero llama a la puerta y esa persona la recibe. Enviarla es un acto de espera que desespera y nos llena de incertidumbre, llegará o no, cuándo…

En la mesa leyendo una carta. Petro Levchenko

Una carta aunque no haya llegado a su destino, llega antes con nuestro pensamiento porque soñamos con ese momento.

Escribir una carta es un momento de entrega, de confesión con uno mismo, un diálogo con el ausente que está sentado a nuestro lado y le sonreímos, le miramos a los ojos tratando de descubrir sus emociones con cada palabra, cada frase.

Buscamos su aprobación en los gestos, sonrisas, ternuras que se dibujan en nuestras mentes y que hacen saltar el corazón, temblar las manos y los suspiros salen galopando desbocados y se pierden muy ligeros con la brisa.

Una carta nos acerca al que está ausente porque una carta es una esperanza que nos mantiene fieles precisamente a otra esperanza.

Una carta es un caballo, es un pájaro, es el mar, una palmera, una fruta, un árbol.

Una carta es un amigo, es un cuento, es un nombre, tu nombre, el nombre de tus padres, de tus abuelos….

Una carta es la libertad, es un carrusel, un juego de niños, un gallo gallino, pataruco, piroco…

La carta es una compañera de viaje porque uno viaja con ella, está dentro de ella, en cada palabra, en cada renglón.

La carta es un antídoto contra el olvido. Escribimos para vencer la distancia del espacio y del tiempo; para siempre estar presentes, en el papel, en el recuerdo, en el alma, en el corazón.

Cartas para que no me olvides, para que siempre esté a tu lado como un compañero de viaje en ese camino que es la vida.

Decir carta es lo mismo que decir amor porque lo que se escribe se hace desde el corazón, es allí donde se refugia lo que sentimos por otra persona, por una idea, por algo. Escribimos por amor.

Y decir amor es decir ternura, comprensión, respeto, vida, pueblo, campos y montañas. Amor son muchas cosas, amor es la vida.

“Cartas a Sebastián para que no me olvide” es un abrir de compuertas y dejar que un río caudaloso de amor se derrame sobre el cauce del tiempo y desemboque en los corazones de sus hijos y de todos los que se estremecen con un cantar de neblinas en las altas montañas.

Treinta y cuatro textos cargados de poesía que nos acercan a lo más íntimo del autor, al amor por la vida, por sus hijos, por sus ancestros fundadores de pueblos, por su tierra.

El agua clara de las quebradas del páramo corre caudalosa entre las páginas bajo las sombras de los bucares, los guamos, los guayabos; a veces arropadas por las neblinas, fiel compañera de las altas montañas de Calderas.

Cartas a Sebastián es un campo cruzado por arroyos que cuentan entre las piedras sus historias de páramo y anuncian viajes a tierras planas, al llano caliente, inmenso, donde el horizonte se hace lejanía. Es un pueblo de casas mirando a las montañas, calles empinadas de piedras del río Azul, casas de barro y caña, piedra y madera, palma y cinc.

Cada página es una calle, un bosque, una casa por donde caminan los abuelos, la madre, el padre, la hermana, los amigos, los viejos, los amigos.

Procesión en la niebla. Ernst Ferdinand Oehme (1828)

En esta hermosa obra, Orlando Araujo, convierte en exquisitas metáforas los nombres de los personajes más cercanos a su vida, las cartas descubren la poesía que se encuentra dentro de cada nombre.

Don Sebastián Araujo, el padre y el abuelo fundador, tenía siete flechas en el corazón.

Galatea, la abuela, es un combate de alas entre un pájaro azul y una palmera. Es un nombre sonoro.

Trina, “una mujer del color de los ríos de Barlovento, tiene ojos de pájaro cantando en las mañana entre manglares…” esta carta dedicada a Trina es un poema a la mujer madre, amiga, amante y compañera. Una mujer que huele a bosque, a selva…

Don Antonio Moreno, “Un hombre de mirada recia y de sonrisa de cedros”, con cuatro hijas que el autor dice que son:

 “escándalo de mariposas cubriendo la mañana de las aguas.” Angélica:

 “fiesta de lunares” Antonieta

 “dos ojos para nadar en ellos” Elba:

 “redondita como una píldora de amor” Hilda

Y tres hijos, que son muy hombres.

Rosita, hombre con nombre de mujer, pero muy hombre. Le decían “Barbas de Oro”, jugador empedernido, se ponía serio cuando jugaba y reía cuando perdía. Un muerto le ganó una partida y perdió a su cochinito.

Don Germán Jerez, dueño de un río y una casa, de un clarinete, un violín, un burro y una mujer, Angustias. Un hombre muy afortunado.

Lucia dormida, con siete años y duerme con una mano abierta como un lirio.

Cadenas, un hombre muy fuerte. No le temía a los ríos crecidos…

La madre. Ojos de turquesa y esmeralda como piedritas con musgo bajo el agua…cascada de miel sus brazos, manos de marfil en delta…

El Caballo, compañero de viaje…

Don Emilio Rojo, ojos de lechuza, se sabía la Biblia de memoria y nunca viajó pero conocía muchos sitios sin salir de su talabartería.

La Niña Débora, que cambiaba de cuerpo cada Viernes Santo.

Escolástico, el paralítico que nadaba en el aire y hablaba sin pronunciar palabra.

Juan Carlos, tiene el canto y la belleza del torrente y el brío de un potro que amansará el amor…

Una hermosa galería de nombres y personajes dibujados con una imaginación de niño que pinta en sus cuadernos escolares.

Orlando, nos ofrece una fiesta de la metáfora, de las imágenes, de la palabra transformada en poesía. El mar, la palmera, la guayaba, el apamate, el amor, amigo, la libertad, la muerte, la lluvia, la Tierra, Barinitas, el gallo, son vestidas de colores, perfumadas con los olores del campo, del río, la montaña. Me permito compartir estas definiciones cargadas de sensaciones:

El Mar: “es la brisa en las venas de la tierra…” “el mar son las olas que llevamos por dentro”

La Palmera: “es una mujer desconocida que llega y se queda para no irse nunca, abanico del mundo y viento de los mares”

Guayaba: “es una infancia de pájaros y ríos”

El Apamate: “es una copa de vino”, “está hecho de espuma de nube, tan raro como el amor verdadero”.

El Amor: “una escalera de aguas blancas con anteojos azules. Esa guacharaca que canta en la mañana más allá del río. El amor somos tú y yo cuando conversamos en silencio.”

“el amor son la ovejitas de plata del yagrumo cuando la niebla pasea por los andes, la lluvia cuando penetra el sol, el sol de mandarinas en la tarde y un caballo blanco en la mañana”

“el amor es una mujer, una amiga, una compañera que te dé su vida sin pedir la tuya”

Amigo: “refugio de los miedos…” “Un amigo es el guante de tu corazón cuando hace frío, (…) el abrigo contra la lluvia del odio, un pararrayos aun cuando no haya tempestad (…) “Un amigo es el espejo donde tú eres él; no apagues esa luz y no le falles en cualquier oscuridad”

La Libertad: “es un azul de pueblos sin jaulas ni jauleros”

El Mundo: “es una palmera de azulejos que aletean y pintan de azul los cielos de la vida”

La Vida: “es el bello relámpago de un triunfo”

La Tierra: “es un animal blanco, azul y verde que danza frente al sol.”

La Lluvia: “son barandas de agua, barbas de agua, una ducha cuando el cielo abre las plumas de las nubes para bañar la tierra polvorienta” “son las venas de la vida…”

Barinitas: “es una soledad de calles y palmeras”.

El Gallo: “es el canto de una libertad ausente, heraldos del sol, trompetas de la vida, del amor y de la muerte”

Gallo Cenizo: “como la vaga luz de los límites de alba”

Gallos Giros: “como el oro pálido del rayo en la niebla”

Gallos Camagueyes: “como el sol de los venados”

Gallos Rojos. “como el estallido de la luz sobre un patio de cayenas y claveles”

Gallos Marañones: “cola negra y plumaje estallante como la flor del bucare entre los cafetales”

Gallos Negros de plumas brillantes: “como los zanjones de lajas y de pinos”

Gallos Blancos: “como el día”

“Cartas a Sebastián para que no me olvide”  es un canto al amor, a la vida; es música, colores y olores. Cada carta es una esperanza, un lazo fuerte que nos une a la vida. Un libro en preciosa  prosa que se hace poesía en nuestros sentidos, un libro para olerlo y saborearlo; leerlo y compartirlo. Su lectura nos lleva a sentir el frío del páramo, la dulzura de las aguas transparentes de Calderas, escuchar el canto de los pájaros y el cantaíto de las gentes humildes que suben y bajan cerros todos los días.

Una carta es un secreto entre dos, entre el que la escribe y el que la lee. Pero estas cartas son de todos y todas solo que el mensaje es de cada uno de quienes sepamos descubrir en ellas toda la filosofía de vida que se esconden entre sus líneas.

 

 

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Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
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Una respuesta a Cartas de amor

  1. luz marina almarza dijo:

    Ciertamente, para mí, es uno de los textos más hermosos, dentro de este libro, un legajo de cartas, escrito para su nieto Sebastián Araujo, como se llamaba igual su Abuelo. Gracias a la reedición de este texto-en prosa poética- de nuestro insigne escritor barinés. La primera la editó la extinta editorial Fundación Cultural Barinas. Pareciera que el género de la epístola (la carta fuese un género en extinción, como alguna de las aves de nuestro país, pero el futurista hombre de letras, de principios del S XX, fue capaz de concebir en en esta especie de testamento poético un legado no sólo literario, por sus imágenes, sus metáforas como hileras, como cuentas brillantes, sino también, implícitamente, como la gran literatura para niños y jóvenes, el símbolo de la libertad, la amistad, el amor, el paisaje , la patria , el caballo, los ríos, el llano, la montaña ….. . Recordemos que su pequeño terruño, Calderas, hermoso pueblito al piedemonte, con neblina, quien nunca olvidó, estando largos años en la capital, para irse a estudiar Letras y Economía, en la UCV, tan arraigados en su alma. Orlando Araujo, fue un escritor, poeta, ensayista como pocos, supo mostrarnos en sus textos y en sus amigos el afecto y la ternura. Para que no nos olvidásemos de El, los otros Sebastián que nos paseamos por sus libros, sus cartas.

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