De la escritura

José Gregorio González Márquez

Antes de la invención de la imprenta, el hombre ya escribía. Compartir el conocimiento, era rutinario. Tatuado en la memoria, los saberes pasaban de generación en generación. Lugar común para muchos de los congéneres que hoy habitan el planeta. Ciencia cierta para

El ratón de biblioteca. 1850. Carl Spitzweg

quienes luchaban denodadamente no sólo por sobrevivir, sino que ayudados por la madre naturaleza sembraban de existencia lúcida, los genes que ahora entrecruzan la humanidad entera. Escribir es un arte, un oficio pero también una paradoja. El hombre siempre escribió; pero, tachó su destino en la medida en que fue redescubriendo el ocio vago de esperar sin mucho esfuerzo, la solución de sus problemas.

Los escritores terminaron resguardando la memoria cotidiana. Batallando contra la oposición desmedida de sujetos obscuros e intangibles. Preservan con su discurso cada hebra que se ha hilado para conformar el mapa de la sabiduría. Un verdadero escritor es un ser libre que permanece aliado a su conciencia. La palabra finamente elaborada brota de su pensamiento bajo la limpidez de la agonía, de la incertidumbre, del misterio. Pero también desde el vientre mismo de la tierra, su residencia ancestral que es lugar dilecto donde surgió.

De lo sagrado a lo profano, todo se guarda en el libro de la vida. Albacea del verbo, el escritor es un chamán, un cuidador de todo lo creado. Su pluma testifica los tiempos ya idos, las simplezas que abandonan la historia cuando sus protagonistas construyen o destruyen las virtudes de la humanidad. Yacer entre palabras implica rememorar el devenir de todas la eras. El habla desde el alma subyace en la plenitud de la escritura. La obra mágica, la poesía originaria circunscribe la razón y la pasión. Verso, prosa, y oralidad representan la intimidad de la conciencia. Letras, símbolos, signos asumen la representatividad onírica de las huellas tras el paso del escriba. Vista la morada de lo permanente, etéreo y eterno, el hombre no produce olvido. Se consagra por los siglos de los siglos en el viaje ignoto de la palabra.

Anuncios

Acerca de latintainvisible

Docente. Poeta. Narrador. Ensayista. Articulista. Especialista en literatura infantil.
Esta entrada fue publicada en Ensayo. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a De la escritura

  1. luz marina almarza dijo:

    Muy poética esta prosa, aparte del contenido filosófico. Gracias al alfabeto, a la lengua, los grupos, los continentes pueden comunicarse más fácilmente. El pensamiento, las ideas dejan de ser misterio para convertirse en voz… para ser compartida y acercarnos a pesar de las diferencias culturales, ideológicas, educativas, sociales para no sentirnos que somos una isla. El pensamiento, los recuerdos se olvidan pero gracias a la invención del papel, de la imprenta (el libro) éstas quedan custodiadas para que perduren como testigos de épocas distintas.

    Me gusta

  2. Cierto Amigo: Letras, Palabras, Ideas, Conciencia, Libertad. Un camino bañado de sueños y realidades escrito con tinta invisible. Que la tinta no se vea, resulta ser lo de menos.

    Un abrazo virtual (es decir un link) desde http://rgiomar.blogspot.com

    Giomar Rodriguez

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s